domingo, 12 de febrero de 2017

El reacomodamiento gracias a Trump

El golpe de Estado en Siria que no fue: el hermano de Bashar al Assad quiso derrocarlo con ayuda de Irán

Las noticias que llegan de Siria nos dicen puntualmente que Maher Al Assad, el hermano menor del genocida Bashar Al Assad, ha intentado un Golpe de Estado, el cual por lo que se puede ver, de ser cierto el intento, ha fracasado.

La noticia es positiva, pues deja en el poder al genocida de Bashar Al Assad que, no por ser un genocida no es necesariamente peor que su propio hermano o que las hordas del Estado Islmámico, en cuánto a la criminalidad de los actores que juegan en la guerra civil siria, ninguno es trigo limpio, los únicos que a mi entender merecen verdadero respeto por el momento son los kurdos que luchan por su propia independencia, el resto de los participantes musulmanes de esta tragedia, son sencillamente malos, son simplemente criminales, pero en esa maraña de criminalidad hay quienes pueden ser más convenientes que otros para los intereses de occidente en general y de Israel en particular y en ese sentido Bashar Al Assad es en última instancia no sólo el viejo enemigo predecible, sino que ahora es el viejo enemigo predecible controlado por Rusia, una Rusia que se está entendiendo con el nuevo Presidente de los Estados Unidos que habla claramente, señala sus intereses sin ambigüedades y lo convierten en un interlocutor válido para Rusia, cuyo Presidente también tiene sus objetivos claros y conoce el escenario en el que se mueve, escenario plagado de mediocres dirigentes europeos que no sólo no entienden lo que sucede en Oriente Medio, sino que pese a las brutales evidencias, no entienden lo que está sucediendo fronteras adentro de Europa y por ello, no sin una gran dosis de estulticia, critican las políticas migratorias de Donald Trump.

Las posibilidades de constituir una alianza entre Rusia, Estados Unidos e Israel, son buenas con la llegada de Trump al poder, y una alianza de esas características es la que se necesita para ponerle fin a la volatibilidad incontrolable en que hoy se ha transformado Oriente Medio, esto no implicará solucionar todos los conflictos, ello estimo llevará generaciones, pero sí podrá llevar a un cause controlable el grado de conflictividad, reducirá los jugadores bélicos sobre el terreno y asegurará a Israel su existencia por varias décadas.

Para que el conflicto llegue realmente a su fin se van a requerir de otros elementos, entre ellos el reemplazo total del petróleo en los medios de transporte y generación de energía, un cambio de mentalidad de la sociedad europea en particular y mundial en general donde quede claro que no es posible ser tolerante con los intolerantes, si los países donde es mayoría el Islam no se respetan los derechos de quienes no son musulmanes, se deben aplicar esas mismas políticas con los musulmanes en los países donde éstos no sólo no son mayoritarios, sino que además reciben financiamiento para sus instituciones comunitarias por parte de regímenes como los de Irán; Qatar y Arabia Saudita, que son hoy día los más importantes enemigos de la civilización liberal toda vez que son quienes financian a los movimientos islámicos que están cometiendo atentados en todo el mundo.

sábado, 11 de febrero de 2017

Hipocresía contra Trump



Obama en 2011 firma una orden ejecutiva que suspendía por 6 meses el ingreso de irakíes a los Estados Unidos y era el negrito amoroso ganador del premio Nobel de la Paz.

Trump asume una medida similar que suspende el ingreso de ciudadanos de países que tienen antecedentes de exportar terroristas y a la prensa intelectualoide le da un soponsio.

¿Y en Argentina nadie recuerda cómo desaparecieron varios estudiantes iraníes de la Universidad de La Plata tras el atentado a la AMIA?


¿Y los europeos no toman nota que en Noruega y Suecia reaparecieron las violaciones a mujeres las cuales son realizadas en su totalidad por musulmanes provenientes en su mayor parte de los países señalados en la orden ejecutiva?

¿Y Ángela Merkel no toma nota de la violencia desatada por refugiados de esos países que en la Noche Buena de 2016 violaron a muchas mujeres en Alemania? eso sin mencionar otros incidentes terroristas cometidos no sólo contra alemanes sino también contra refugiados de esos países que no son musulmanes.

Francamente hay cierto grado de infantilismo que es difícil de comprender. Aceptar y ayudar a extranjeros refugiados que quieren trabajar y vivir en Paz es bueno, pero eso no puede hacerse sin controles que permitan detectar y detener a terroristas que planean llevar su espiral de odio religioso a los países que ayudan a los que escapan de esa violencia religiosa musulmana. Y el ayudar tampoco puede hacerse a base de poner en peligro la vida de los ciudadanos del país anfitrión.

Muros



Muro que separa a protestantes de católicos en Irlanda del Norte; Muro que separa a las españolas Ceuta y Melilla de Marruecos; Muro que separa a egipcios de palestinos de Gaza; Muro que separa israelíes de palestinos; Muro que separa a Argentinos (Posadas) de Paraguayos (Encarnación); Muro que separa a Corea del Norte de Corea del Sur; Muro entre Marruecos y el Sahara occidental; Muro construido por México en 2014 para evitar la inmigración ilegal desde Guatemala, Muro de Pakistán con la India y éste último país planea incrementar la eficacia del mismo; Muro entre Arabia Saudita e Irak en la región de Anbar; Muro construido por Naciones Unidas para separar a Kuwait de Irak; Muro en Chipre para separar a griegos de turcos; Muro de Uzbekistán con Tajikistán y Afganistán; Muro entre Sudáfrica y Zimbawe; Muro entre Sudáfrica y Mozambique; Muro entre Bulgaria y Turquía; Muro entre Grecia y Turquía; etc etc y a todos sólo les jode que Trump construya un muro con México

El twiter de Bibi en apoyo a Trump



No son pocos que en la diáspora judía latinoamericana se han enojado con Bibi por su apoyo explícito a Trump en relación al Muro que quiere construir para intentar limitar la inmigración ilegal a los EEUU, en el trámite se olvidan que dicho Muro ya existe en parte y que el mismo fue iniciado por el Presidente Bill Clinton (Demócrata) y continuado por el republicano George Bush (h) y por el demócrata Barack Obama que es el niño mimado de la prensa intelectualoide. Recordado este punto no menor, no es posible olvidar que México ha votado contra Israel en las Naciones Unidas, si ese es el comportamiento de naciones amigas de Israel, comprenderemos luego el comportamiento de las naciones enemigas.

Cierto es que la última resolución del Consejo de Seguridad contra Israel fue fogoneada por los Estados Unidos, pero no es menos cierto que el Congreso de los Estados Unidos estuvo en completo desacuerdo con el accionar de la administración Obama, por lo tanto, la administración Obama se mostró contraria a Israel a diferencia del Congreso de los Estados Unidos, esto es bueno tenerlo en cuenta a la hora de considerar la amistad entre los Estados Unidos e Israel, pues es por demás claro que esa amistad es indudablemente más sólida que la amistad que dicen tener con Israel otros gobiernos, el de México incluido.

Trump; Putin y Netanyahu, dejadas de lado sus personalidades, e intereses internacionales tal vez sean los tres políticos que más claramente exponen sus políticas, dejando de lado el lenguaje políticamente correcto que tanto favorece a los intereses de los terroristas y de los gobiernos más criminales que hoy día existen y que se ven favorecidos por las políticas hipócritas cuando no simplemente cínicas de la Unión Europea.

Entre Rusia por un lado y Estados Unidos e Israel por el otro existen décadas de conflictos e intereses contrapuestos y eso no va a cambiar de la noche a la mañana, pero si sus líderes políticos demarcan sus intereses con claridad, la posibilidad de entendimiento y beneficio mutuo es indudable. Por ejemplo, es conocido el apoyo de Rusia al régimen criminal de Bashar el Assad, quien es a su vez aliado del régimen teocrático terrorista de Irán y del grupo terrorista libanés de Hizballá pero ello no impidió la coordinación entre Israel y Rusia para que cada uno pueda defender sus intereses sin dañarse mutuamente, por ello las fuerzas israelíes han podido seguir atacando y destruyendo equipo militar ruso destinado por Siria a Hizballah sin ser molestados por las fuerzas rusas y fuerzas rusas han podido volar por el espacio aéreo israelí para atacar a enemigos árabes del gobierno sirio. Israel sabe que a Rusia le interesa su comercio de armas con Siria y más aún la posibilidad de mantener una base militar en el puerto de Latakia por su lado Rusia sabe que a Israel no le interesa expulsar a los rusos de Siria, sino que le interesa evitar que Hizballah se haga de armas que puedan ser utilizadas contra Israel. El entendimiento claramente es posible si se dejan en claro los objetivos de cada uno y en ese camino se enfoca la administración Trump.

Ahora bien, Israel necesita y más aún después de la Resolución 2334, que los Estados Unidos trasladen su embajada a Jerusalem, con lo cual echaría por tierra en gran medida a la resolución 2334 y llevaría posiblemente a otros países a trasladar su embajada a Jerusalem, por ejemplo Guatemala se ve como uno de los países que podrían seguir ese camino si así lo hace Estados Unidos y no serían hemos de suponer esos los únicos casos, con ello Israel se asegura el reconocimiento internacional de su verdadera Capital.

Si el hecho de pasar factura a México por su voto en Naciones Unidas desconociendo el vínculo histórico entre el Pueblo Judío y el Kotel (Muro de los Lamentos) y la necesidad de presionar a la administración Trump para que haga efectiva su promesa de campaña no son razones de peso para un apoyo explícito de Bibi a la política de Trump, desconozco cómo se puede lograr el objetivo deseado manteniendo la tibieza del lenguaje políticamente correcto. Un lenguaje que sólo condena a Trump por querer continuar lo que han hecho sus últimos predecesores y ha hecho el mismo presidente de México con su vecino guatemalteco, un lenguaje que condena a Trump por sus palabras y omite el considerar que más allá de las palabras están las acciones concretas y en concreto Trump ha establecido que el Muro lo van a pagar los ciudadanos estadounidenses mediante el pago de una tasa impositiva de hasta el 20% sobre productos importados desde México. Claramente esos productos no pueden verse mortalmente afectados por dicho impuesto ya que si así sucediera pasaría algo que Trump no quiere y es que no habría dinero, que pudiera en su lenguaje disfrazar de mexicano, para financiar el Muro. Finalmente a todos parece pasárseles por alto que Peña Nieto ya ha hablado con Trump por este tema y ambos acordaron en no hablarlo más en público, una necesidad lógica que los libera de la presión interna de sus modos de hacer política y de la presión de la opinión pública de cada país, ambos van a hablar y llegarán a un acuerdo pues la distancia fue grande más por la pirotecnia verbal que por las medidas concretas que cada uno estaba dispuesto a aplicar.

Muchos por su lado señalan que Bibi falta a la verdad en su apoyo a la construcción del Muro cuando señala que Israel ha construido uno a lo largo de su frontera con Egipto y eso ha eliminado prácticamente el ingreso de inmigrantes ilegales, aducen que el verdadero objetivo de tal muro no era detener inmigrantes ilegales como manifiesta Bibi, sino impedir el ingreso de terroristas y pregunto ¿hay alguna diferencia? Pues no la hay, pues no hay modo de conocer las intenciones de una persona, fortalecer la frontera para impedir el ingreso de terroristas y delincuentes necesariamente va a afectar también al que decida ingresar de forma ilegal aunque sus acciones, posteriormente de violar las leyes de su país de destino, sean honestas, la única forma de detener el ingreso de delincuentes y terroristas es deteniendo el ingreso ilegal de cualquier persona, no hay otra forma y los Estados Unidos son un claro objetivo del terrorismo internacional, por lo que no puede ni debe darse el lujo de permitir que su frontera sea un colador. Aunque desagradable el gobierno de Trump debe seguir construyendo el Muro con México, por no sólo las mismas razones por las que México lo construyó con Guatemala, sino también para defenderse de la amenaza terrorista.

En este caso Netanyahu actuó como debía, con inteligencia, sabe que necesita presionar a Trump que se ufana de apoyar a quienes son verdaderos amigos de los Estados Unidos, la acción de Bibi no afecta realmente a México y el gobierno mexicano lo sabe bien y si no lo sabe los mexicanos están en más problemas de los que se imaginan.

Retrato de un antisemita



Si un hombre atribuye total o parcialmente las desgracias de su nación o su propia desgracia a la presencia en el país de una comunidad judía, si se propone remediarlo privando a los judíos de algunos de sus derechos, apartándolos de algunas funciones económicas y sociales, expulsándolos del territorio o exterminándolos a todos, se dice que tiene opiniones antisemitas.

Esta palabra opinión hace pensar. Se puede tener una opinión sobre casi cualquier cosa. El antisemita, en nombre de la democracia, en nombre de la libertad de opinión, reclama el derecho de predicar dondequiera su cruzada antijudía. Me niego a llamar opinión a una doctrina que apunta expresamente a determinadas personas y que se propone suprimirles sus derechos o a exterminarlas. El antisemitismo no entra en la categoría de pensamientos protegidos por el derecho de libre opinión. El antisemitismo se diferencia mucho de otros pensamientos normales.

Es, antes que nada, una pasión. El antisemita siente repulsión hacia el judío como se siente repulsión, entre otras comunidades, hacia el negro o el chino. Y esta repulsión nace del espíritu, es un compromiso del alma, no de la experiencia; es un compromiso tan profundo y total que se extiende a lo fisiológico, como en el caso de la histeria. La indignación del antisemita proviene de haber asumido de antemano un concepto negativo del ser judío, de su naturaleza y de su papel social. No es su propia experiencia la que engendra su visión negativa del semita; es el prejuicio el que exacerba su sentimiento. Si el judío no existiera, el antisemita lo inventaría.

Ningún dato histórico puede inculcar en el antisemita su antisemitismo. En Francia, la comunidad judía fue oprimida hasta 1789, después participó como pudo en la vida de la nación aprovechando la libre competencia para ocupar espacios, ni más ni menos que los otros franceses; no cometió crimen ni traición contra Francia. El antisemitismo expresa una postura de odio y de rabia no justificado por los hechos. Otros hombres buscan certezas gimiendo, saben que el razonamiento es únicamente probable.

El antisemitismo es una certeza, una fe. La frase “odio a los judíos” es de las que se pronuncian en grupo; al pronunciarla se adhiere a una tradición y a una comunidad, la de los mediocres. Para el antisemita la inteligencia es judía; puede, pues, despreciarla con toda tranquilidad como a otras virtudes judías.

El antisemita huye de la responsabilidad como huye de su propia conciencia, y escoge para sí la permanencia de la piedra. Escoge lo irremediable por temor a la libertad, la mediocridad por temor a la soledad. Necesita la existencia del judío pues, sin el judío, ¿ante quién sería superior? Interroguemos a uno de esos jóvenes turbulentos que se juntan para golpear a un judío en una calle desierta: nos dirá que desea un poder fuerte que lo exima de la responsabilidad de pensar por sí mismo; que adora el orden, pero un orden sin responsabilidad, desea una libertad al revés. La libertad autentica asume sus responsabilidades y la del antisemita proviene de que se sustrae de todas las suyas. Enemigo de los judíos, el antisemita necesita de ellos; antidemócrata, el antisemita florece muy bien en las democracias.

El antisemita teme descubrir que el mundo está mal hecho; en ese caso sería necesario inventar, modificar, y el hombre sería dueño de su propio destino, dotado de una responsabilidad angustiosa e infinita. Por eso concentra en los judeos todo el mal del universo.

El antisemita es un maniqueo: explica la marcha del mundo por una pelea entre el bien y el mal y pone el acento en la destrucción; el bien consiste, ante todo, en destruir al mal. El bien ya está dado, no hay que buscarlo en medio de la angustia, inventarlo, discutirlo pacientemente cuando se lo ha encontrado, probarlo en la acción, verificar sus consecuencias y hacerse finalmente responsable de la elección moral que se ha hecho. El antisemita se ha decidido por el mal para no tener que decidir sobre el bien. Como buscador del mal, el antisemita se lava las manos en la mugre.

Nada comprenderíamos del antisemitismo si no recordásemos que el judío, objeto de tanta execración, es perfectamente inocente y, me atrevo a decir, inofensivo. Es un ser que, mal preparado para la violencia, ni siquiera logra defenderse. Esta debilidad individual del judío, que lo entrega de pies y manos a los pogromos, no la ignora el antisemita y se deleita anticipadamente con ello. El atractivo sádico hacia los judíos es tan fuerte que le permite pegarles y torturarlos impunemente; a lo sumo la víctima acudirá a las leyes, pero las leyes son suaves. Destructor por oficio, sádico de corazón puro, el antisemita es, en el fondo de su corazón, un criminal. Lo que desea, lo que prepara, es la muerte del judío.

Pero aún en su propósito criminal ha rehuido sus responsabilidades. Se sabe malo, pero como supone hacer el mal por el bien, se considera una especie de malo sagrado. Del otro lado del antisemita está el demócrata que proclama la igualdad de todos los seres humanos, no conoce al judío, ni al árabe ni al negro. Conoce únicamente al hombre, en todo tiempo y lugar igual a sí mismo. Por eso el antisemita y el demócrata siguen hablando sin entenderse nunca, ni advierten que no se refieren a las mismas cosas. Para el antisemita la avaricia judía no es la misma que la avaricia cristiana. En cambio para el demócrata la avaricia es una sola: se es o no se es avaro. De ello se deduce que su defensa del judío salva al judío como hombre pero lo aniquila como judío. Frente al ataque apasionado del antisemita y la tibia defensa del demócrata, parece que al judío sólo le queda elegir la salsa con la que habrán de comérselo.

El antisemita es un hombre que tiene miedo. No de los judíos, por cierto: de sí mismo, de su conciencia, de su libertad, de sus instintos, de sus responsabilidades, de la soledad, del cambio, de la sociedad y del mundo; miedo de todo, menos de los judíos. Es un cobarde que no quiere enfrentar su cobardía; un asesino que reprime su tendencia al homicidio sin poder refrenarla y que, sin embargo, no se atreve a matar sino indirectamente o en el anonimato de una multitud. Elige la impenetrabilidad de la piedra, la irresponsabilidad del soldado que obedece órdenes superiores (y no tiene un superior). El judío, para él, es un pretexto; en otros países perseguirá al negro, en otros, al amarillo. El antisemitismo, en resumen, es el miedo ante la condición humana. El antisemita es el hombre que quiere ser peñasco implacable, torrente furioso, rayo devastador; todo menos un hombre.

Jean Paul Sartre

Turquía Asesina



No es una foto de alguno de los 1,5 millones de niños judíos asesinados por los nazis. No es la imagen de algunos de los miles de niños ucranianos asesinados por medio del hambre por Stálin. Son niños armenios, son unos de los miles de niños armenios asesinados por el Gobierno turco que al día de hoy siguen sin reconocer el genocidio que llevaron adelante. Genocidio que se llevó la vida de 1,5 millones de armenios, pero que luego se llevará la vida de medio millón de griegos y medio millón de asirios. Esos dos millones y medio de personas asesinadas por los turcos, cometieron el terrible delito de ser cristianos en un país de mayoría musulmana.
Turquía Asesina. Turquía Asesina clama la colectividad armenia. Y tienen Razón. Turquía Asesina al día de hoy a todas esas personas al negarles Justicia. Turquía Asesina al día de hoy al intentar negarles incluso el recuerdo, prueba de ello, es que el Gobierno de Turquía, ha decidido retrasar la tradicional conmemoración de la Batalla de Gallípoli que hasta este año conmemoraban los turcos cada 18 de marzo, fecha en la que en 1915 las tropas aliadas habían fracasado en su primer intento de desembarco.
El Gobierno Turco, sin embargo este año decide postergar la fecha y hacer una celebración de carácter Internacional y decide conmemorar los 100 años de aquel trágico suceso, el 25 de abril de 2015. Tengamos en cuenta que el día Internacional de Conmemoración del Genocidio Armenio es el 24 de abril, pues en esa fecha pero de 1915 se da inicio a la matanza indiscriminada de civiles armenios. El Gobierno de Armenia había planeado y de hecho había cursado invitaciones a diferentes líderes mundiales para conmemorar los 100 años del inicio de este Genocidio Armenio, que fue la antesala de la Shoá, es decir del Genocidio Judío.
El Gobierno de Turquía, ha decidido hacer valer su peso en Política Internacional, como miembro de la OTAN, como socio de Europa, como pieza importante en el tablero de Oriente Medio y el Mediterráneo Oriental, frente a un recién nacido Estado Armenio y ha decidido usar ese peso con el objetivo claro de tapar los intentos de Armenia para que se reconozca internacionalmente el Genocidio Armenio en toda su gravedad e importancia.
Turquía está empeñada en mostrar otra imagen de ella misma, pero no es una imagen donde se muestra un cambio basado en la honestidad y la verdad, sino un cambio de aspecto sólo superficial que reafirma, que de hecho Justifica, la matanza de Hombres, Mujeres y Niños indefensos a manos de las tropas del Imperio Otomano. El cambio de las fechas, es tal vez el ejemplo más evidente, el más sutil sin embargo marcha de la mano de la novela “Las Mil y Una Noches” donde el Estado Turco realiza actividades pagadas por él mismo para llevar a periodistas del espectáculo a conocer Turquía y mostrarla como una sociedad plural, claro que las palabras de Erdogan que considera que el lugar de la mujer es en la Casa atendiendo a los hijos y obedeciendo al esposo no serán traducidas, claro que las palabras de Erdogan donde afirma que está mal hablar de Islam Moderado, pues no existe y sólo hay Un Islam, no serán traducidas, claro que las palabras de Erdogan que afirma que Colón no es el que descubre América sino que sus descubridores son los musulmanes en el año 1178 serán minimizadas, nadie prestará atención a la negativa turca de ayudar a los sitiados kurdos en Koban que han luchado heroicamente contra los musulmanes del ISIS, nadie atenderá los habituales bombardeos contra poblaciones kurdas dentro de la Turquía de Hoy, ni se prestará atención al asesinato de cristianos, ni a las calificaciones de monos y cerdos para los judíos, en la actual Turquía. No. Esos periodistas cuyos viajes son pagados por el Estado Turco, sólo pretenderán ver a la más amable Turquía que dio a luz a personajes como Onur y Sherezade pero que tras esa superficialidad mediática esconde un Hecho irrefutable a mi entender: TURQUÍA ASESINA.

El amor a Cristina Kirchner, el amor a la Jefa




Entre el 16 de abril y el 2 de mayo de 1945 se desarrolla la batalla de Berlín, las hordas nazis están acorraladas y Hitler se esconde en su bunker.


Las fuerzas soviéticas disponen de 2.300.000 soldados más 200.000 soldados polacos incorporados recientemente, es decir 2,5 millones de soldados soviéticos rodean Berlín, disponen ellos además de 6.250 tanques, 41.600 cañones de todo tipo y 7.500 aviones. Con todo ese peso, los soviéticos se disponen a aplastar la resistencia alemana en Berlín.


Atrás habían quedado las aplastantes derrotas alemanas de Stalingrado (23 de agosto de 1942 al 2 de febrero de 1943) y Kursk. Los alemanes no han hecho otra cosa más que retroceder desde la derrota de Stalingrado y cada contraofensiva alemana fue repelida y finalmente aplastada por los soviéticos, pero con esos antecedentes encima, y con las fuerzas soviéticas rodeando Berlín, los alemanes se disponen a resistir.


A los 2,5 millones de soldados soviéticos se oponen 90.000 soldados alemanes, de los cuales 18.500 tenían más de 60 años y otros 2.300 eran niños de entre 13 y 16 años. Todos los soldados soviéticos tenían armas en tanto que los alemanes sólo contaban con 42.000 fusiles, 2.000 ametralladoras.


A los 6.250 tanques soviéticos, se oponían sólo 30 tanques alemanes y a los 41.600 cañones tan sólo oponían 100 morteros.


Sin defensas antiaéreas significativas, el 20 de abril aviones bombarderos de EEUU e Inglaterra se unen a la batalla para desearle feliz cumpleaños a Hitler. El bombardeo es tan duro como efectivo e implacable el avance soviético.


Los alemanes están acabados desde cualquier perspectiva lógica que se quiera observar la batalla, sin embargo ellos seguían luchando y resistiendo pues estaban convencidos de que su victoria estaba cerca, estaban seguros que su líder sólo había llevado hacia una trampa a los soviéticos para aplastarlos de un sólo y definitivo golpe con sus armas secretas.


Hitler por su lado entregaba medallas e insistía en la proximidad de la victoria.


Ahora bien, si los alemanes creían que ante esa realidad estaban cerca de ganar la guerra ¿Cómo es que te sorprende que los idiotas de los kirchneristas sigan apoyando a su jefa? no olvides que comparten con los nazis la misma patología de amar a su líder por sobre toda evidencia, lógica y razón. No vale la pena intentar razonar con los kirchneristas como no valían la pena los panfletos de los soviéticos invitando a los alemanes a rendirse y evitar la última gran carnicería provocada por los nazis. No importa que trates de razonar con un kirchnerista, es claro que son personas incapaces para razonar con un mínimo de lógica, siguen llamando modelo exitoso a ese que aplicaron durante 25 años en Santa Cruz y hoy la Provincia, por ellos gobernada de manera continua está en quiebra.


Nada que dialogar con ellos, son seres carentes de la capacidad de razonar, sólo son como meras ovejas siguiendo a su pastor, siervos fascistas al servicio de la jefa.

martes, 20 de marzo de 2012

Nuevamente la Cobarde Barbarie Antisemita

Nuevamente una serie de asesinatos tienen por blanco a niños judíos incapaces de defenderse. No es la primera vez que esto sucede y si bien sabemos tampoco será la última, tenemos la esperanza de que alguna vez el mundo despierte y podamos vivir en Paz. Sin embargo, mientras esperamos que el milagro suceda, debemos observar algunas cuestiones que facilitan este tipo de ataques cobardes, por un lado la sistemática e infundada demonización de Israel y el sionismo, de la cual, grupos políticos tanto de izquierdas como de derechas son responsables. Y digo demonización infundada, pues no importa que Israel no haya iniciado nunca una guerra contra sus vecinos, no importa el hecho histórico sencillamente verificable a través de los documentos que indican que tanto árabes como judíos somos mayormente inmigrantes recientes en Eretz Israel, no importa que mientras soldados judíos se enrolaban en las unidades de combate británicas en la 2ª G.M. los palestinos lo hacían en las unidades alemanas, no importa que el Muftí de Jerusalem haya sido aliado de Hitler, ni mucho menos importa que los actuales enemigos de Israel repitan el saludo oficial nazi en sus desfiles, lo mismo que la jerga nazi en sus discursos, no importa que Israel haya entregado el Sinaí dos veces con la esperanza de obtener Paz a los árabes, no importa que Israel se haya retirado unilateralmente de Gaza con la esperanza de lograr la Paz, no importa que en 2000 Israel haya ofrecido a la ANP compartir Jerusalem como la Capital de los dos Estados y haya ofrecido entregarles todo lo que ahora, luego de rechazar el ofrecimiento, piden. No importa que Israel sea uno de los países que más descubrimientos científicos ofrece a la Humanidad y que sea el que más ciencia genera en términos per cápita en el mundo. Nada de ello les importa a estos políticos, ya que sólo les importa señalar como brutalidad de Israel, el simple ejercicio del Derecho de Legítima Defensa de sus ciudadanos.
Resulta así mismo lamentable, por otro lado, la actitud de la prensa, que en la imaginación de los enfermos paranoides de toda laya, manejamos los judíos. La prensa occidental en general, salvo raras excepciones, se llama a discreto silencio cuando Israel es bombardeado a diario, hace una semana atrás, más de un centenar de misiles cayeron sobre el sur de Israel y la prensa se llamó a silencio, pues no vende mucho el disparo de misiles que no provoquen muertes, esperarán, con cierto cinismo, la respuesta de Israel a esos ataques, para luego señalar lo desmedido de la respuesta de Israel y calificarán al único Estado Judío del mundo, de criminal por la muerte de civiles y niños árabes. Civiles y niños que no les importan en absoluto, pues si les importaran mínimanente, saldrían a condenar su uso como escudos humanos, la incorporación de niños a unidades de combate árabes, su adoctrinamiento militarista en las mismas escuelas de la ONU en Gaza, condenarían que se les de a niños de cuatro y cinco años adoctrinamiento militar en las colonias de verano y que se ponga armas en sus manos, pero no condenan nada de ello, pues a estos hipócritas, no les importan tampoco los niños árabes a los que dicen defender cuando condenan a Israel. Y seamos claros, cuando hablamos de Israel, no hablamos del Estado de Israel, sino del Pueblo de Israel, del Pueblo Hebreo, de todos los judíos, incluso de aquellos pocos que se definen como antisionistas pero que no pueden, pese a ello, escapar de las persecuciones y estigmatizaciones de los antisemitas y si molesta el término, a algunos hipócritas parlanchines defensores del correcto lenguaje, digamos judeofóbicos, que es más freudiano por cierto.
Todos ellos son culpables de las muertes de tres niños judíos, pero lamentablemente tampoco son los únicos, también colaboran con el horror aquellos que dicen que están cansados de escuchar a los judíos llorar por las muertes y persecuciones que sufrimos y no dudan luego en señalar que los judíos nos victimizamos, esos también hipócritas, en lugar de criticarnos a los judíos, por quejarnos cuando asesinan a nuestros hermanos, si su cansancio fuera real, si su cansancio fuera honesto, se unirían a nosotros y levantarían su vos de protesta contra estos crímenes cobardes, más fuerte que nosotros mismos, pero no lo hacen, pues en el fondo se regodean en su inmunda moralina con el sufrimiento del Judío, pues les gusta ver sufrir a quienes, en definitiva reconoce como mejores que él mismo.
Al fin de cuentas, no importa qué hagamos los judíos, se nos criticará igual, se nos estigmatizará igual, pero para males de ellos, de los antisemitas, de los en definitiva judeofóbicos, nosotros seguiremos estando de pie, seguiremos aportando a la Humanidad, lo que ellos jamás podrán, seguiremos compartiendo nuestros logros con otros pueblos, pues ese es nuestro mandato, Tikum Olam, reparar el mundo, llevar la Luz de la Razón a las Naciones. Y por miles de años más Am Israel Jai.

jueves, 27 de enero de 2011

Día Internacional de la Shoa

A modo de Recuerdo de los 66 años transcurridos desde la liberación de Auschwitz va este video:

video

sábado, 1 de enero de 2011

Andrés Rábago García el Nazi

El Pasquín antisemita El País, acostumbra dar espacio, no sólo a la tergiversación, sino también, a la propaganda de estilo Nazi. A continuación, veamos la viñeta publicada con motivo de la Navidad y cuyo autor es el Nazi Andrés Rábago García conocido por sus seudónimos de “El Roto”; “Ops”; "Jonás" y "Ubú"



En esta viñeta, vemos cómo Andrés Rábago García, recurre a la tergiversación de personajes y hechos para culpabilizar a Israel.


En la insana cabeza de Rábajo García, la Virgen María se convierte subrepticiamente en una joven palestina, que, a causa de los controles israelíes, no puede dar a luz en un hospital y se ve luego forzada a alumbrar en un portal de la ciudad de Belén.

En sus mal intencionadas expresiones, este nazi, decide ignorar, el hecho de que la ciudad de Belén está bajo total control de la ANP, con lo que allí, no hay controles israelíes. Decide ignorar, que los palestinos, tienen sus propios hospitales, con lo que sería innecesario, hacer uso de los hospitales israelíes. Decide ignorar, también, que son muchísimos los palestinos que se hacen atender gratuitamente en los hospitales de Israel y que las autoridades que controlan los puntos de control, no les impiden el paso. Decide así mismo ignorar, que esos puestos de control existen, simplemente por que antes de que se les colocara, los terroristas entraban a Israel a cometer atentados impunemente. Decide ignorar, también, que bajo el control de la ANP los cristianos son perseguidos brutalmente, a tal punto que en 1995, el 60% de la población de Belén era cristiana y hoy día, bajo el control total de la ANP sobre Belén, los cristianos constituyen el 18% de los habitantes.

En su imaginación, este nazi, juega a convertir a la Virgen María, en una joven palestina, debemos creer que será pues una joven palestina cristiana (olvidemos el hecho de que María; José y Jesús eran judíos y murieron como tales) pero en esa imaginación de nazi, no se plantea cuál hubiese sido la suerte de esta joven cristiana a manos de las autoridades islamofascistas de la ANP que han emprendido una campaña de persecución contra los cristianos, él se contenta con culpabilizar a Israel y los judíos, pues su odio irracional, no le permite otra cosa.

martes, 7 de diciembre de 2010

Reconocimiento del Estado Palestino: Una payasada diplomática

El reconocimiento que primero Brasil y secundándolo la Argentina le han dado al inexistente Estado Palestino, no hace otra cosa que sumar una cadena de errores diplomáticos del Brasil, en el plano internacional y evidenciar, en ambos Estados sudamericanos, la paupérrima preparación de sus diplomáticos para manejarse en la Alta Política Internacional.


El Brasil de Lula Da Silva, ha tratado de insertarse en el escenario internacional como un referente a tener en cuenta, pero no ha hecho otra cosa que sumar errores y fracasos, basta señalar para confirmarlo, el papelón logrado por Brasil en los casos de Honduras e Irán, en el primer caso no sólo no pudo restituir en el poder al tiranozuelo bolivariano Zelaya, sino que, para mayor herida de sus diplomáticos, deberá acordar y normalizar sus relaciones con un gobierno al que no ha reconocido en su momento.

En el caso de Irán, el muy cacareado acuerdo logrado, no ha tenido eco en el escenario occidental, pues no solucionaba la cuestión de fondo, que era impedirle a Irán desarrollar su tecnología nuclear con fines armamentísticos.

No sólo ello, cuando Lula Da Silva, visita Israel, se niega a realizar las ofrendas protocolares pertinentes a la memoria de Theodor Herzl mentor del presente Estado de Israel, con lo que hace un claro desplante al Pueblo de Israel, pero cuando, visitó los territorios ocupados por la ANP, no dudó en hacer las ofrendas de rigor al ex terrorista muerto de SIDA Arafat. Lo que evidencia, claramente y sin ambigüedades, la torpeza, en el mejor de los casos, de la diplomacia brasileña.

Por su lado, la Argentina, que se ha resignado a ser una segundona de Brasil, y obra claramente contra sus propios intereses internacionales al dar reconocimiento a un Estado Palestino. Dado que, si la Argentina de modo inconsulto resuelve dar su reconocimiento a dicho Estado ¿qué le impediría a otros Estados obrar de forma similar respecto de Malvinas?

No es secreto para nadie, que los kelpers no han declarado su independencia de la Gran Bretaña pues temen una inmediata invasión de la Argentina si las fuerzas británicas no están para defenderlos, pero ¿qué pasaría si otros Estados se decidieran a reconocer formalmente tal independencia? ¿cómo objetaría la Argentina ese reconocimiento cuando ella misma lo da, de forma inconsulta con las partes en otro conflicto? La torpeza de la diplomacia segundona de la Argentina, es evidente por sí misma.

Veamos otros inconvenientes de este payasesco reconocimiento.

La Argentina, secundando a Brasil, ha sostenido:

el Gobierno argentino reconoce a Palestina como un Estado libre e independiente, dentro de las fronteras existentes en 1967 y de acuerdo a lo que las partes determinen en el transcurso del proceso de negociación.”

Esta frase, plantea por cierto algunas ambigüedades que, evidencian de parte de l Argentina, un reconocimiento no del todo voluntario al Estado Palestino.

Por un lado, no se aclara a qué fronteras de 1967 se refiere, si a las anteriores o las posteriores a la guerra de los 6 días y por otro lado, subordina este reconocimiento apriorístico a: “lo que las partes determinen en el transcurso del proceso de negociación” Con lo que claramente se puede ver, una declaración que ha buscado ser más efectista que real, si es que les concedemos a los diplomáticos argentinos, un gramo de inteligencia.

Pero, como la ambigüedad de la declaración misma, se completa con expresiones que le dan contexto a la misma, debemos suponer que ese gramo de inteligencia ha estado ausente y que la intención ha sido el reconocimiento de un Estado Palestino con las fronteras previas a la guerra de los 6 días, lo que deja al desnudo, otra serie de ignorancias de la diplomacia Argentina.

Entre 1948 y 1967, la soberanía en Gaza, fue ejercida por Egipto, y en Judea y Samaria, fue ejercida por Jordania, país éste que le cambia en 1950 el nombre a la región que por milenios fue conocida como Judea y Samaria, para llamarla, Cisjordania. Les resultaba a los jordanos, difícil argumentar que dichos territorios, con nombres tan judaicos, les pertenecían.

Esta situación lleva a preguntarnos ¿qué fronteras reconoce la Argentina, segundona del Brasil? ¿las que tenían Israel con Jordania e Israel con Egipto? Todo parece indicar que sí, salvo que la ignorancia de los diplomáticos argentinos, les haya llevado a creer que en la primera mitad de 1967, existía un Estado Palestino.

No sólo ello, la Argentina, segundona del Brasil, tal parece no haberse enterado que, en 1967 no había una frontera reconocida internacionalmente, que separara a Israel de sus vecinos, en Judea y Samaria, específicamente, ya que lo que separaba a jordanos e israelíes, en ese punto, era una línea de armisticio, que no es lo mismo que frontera.

Si la República que está al Sur de Bolivia, eleva a categoría de frontera una línea de armisticio, ¿qué le impediría a la Gran Bretaña o a los kelpers obrar de la misma manera respecto de Malvinas?

Sin ahondar en los detalles que resultan de todas estas posibles derivaciones de la ignorante diplomacia segundona del Brasil, es claro que, en el mejor de los casos, la Argentina ha obrado como ignorante de sus propios intereses geoestratégicos.

Por otra parte, ambos Estados latinoamericanos, han declarado que este reconocimiento tiene como finalidad lograr finalmente la Paz en la región. Difícil no sonreír, en el mejor de los casos ante tanta “pasmosa ingenuidad” en tal afirmación.


Nada más alejado para lograr un acuerdo de Paz, que intentar imponerle a Israel, los límites que debería tener con los ex jordanos devenidos desde 1967 en palestinos, la realidad golpea con dureza la ingenuidad de la diplomacia sudamericana, ya que esta declaración les hará creer a los palestinos que no necesitan negociar nada, con lo cual el proceso de Paz, se estancará nuevamente.

Esta afirmación, además desconoce que los árabes, devenidos abruptamente en palestinos desde 1967, han rechazado sistemáticamente diferentes acuerdos de Paz, siendo el que rechazan el 27 de diciembre de 2000 bajo los auspicios y presiones a Israel de parte de la Administración Clinton, el más ventajoso para los palestinos y que establecía, entre otros puntos:

A) Un Estado Palestino soberano en el 97% de Cisjordania y un corredor seguro, en cuya gestión Israel no debía interferir, que la comunicara con la Franja de Gaza, la totalidad de la cual, limpia de asentamientos judíos, formaría también parte del Estado Palestino. Los palestinos podrían utilizar activos adicionales dentro de Israel, como ser muelles propios en los puertos israelíes de Ashdod y Haifa, para así rematar un acuerdo que terminaría equivaliendo al 100% del territorio de Cisjordania. El plan incluía una entrega gradual del valle del Jordán.


B) Yerushalaim sería dividida (algo que la opinión pública israelí rechaza fuertemente) para establecer dos capitales que se llamarían Yerushalaim (para Israel) y Al Quds (para los árabes) dicha división se establecería conforme a una división étnica.


C) Los palestinos tendrían soberanía absoluta sobre el Monte del Templo, es decir, Haram al – Sharif para los árabes. Israel conservaría la soberanía sobre el Muro Occidental y una soberanía simbólica sobre el interior del Monte del Templo.


D) El Estado Palestino sería un Estado desmilitarizado, con una presencia de tropas internacionales para el cuidado del estratégico Valle del Jordán.


E) El Estado de Israel entregaría a cambio de tierras ocupadas por los colonos, de su propio territorio, un equivalente al 3% de Cisjordania.


F) Se reconocería el derecho de retorno a los palestinos, pero el mismo debía ser administrado de forma total por Israel que podría establecerlos dentro del 3% equivalentes del territorio de Cisjordania en territorio israelí entregado a los palestinos.


G) Se establecería un fondo internacional millonario para el establecimiento del estado Palestino y el reasentamiento de su población.”

Este acuerdo rechazado por los palestinos, es coincidente con los deseos y las declaraciones de las autoridades de la segundona Argentina. ¿Desconocían esto también los diplomáticos argentinos? Nada debe pues sorprendernos de esta mediocre diplomacia que desconocedora de sus propios intereses geoestratégicos, desconozca además la Historia y evolución del conflicto árabe israelí, al punto de llevarla a secundar a una torpe diplomacia brasileña y en contra de los interese argentinos. Evidentemente hay en los diplomáticos latinoamericanos un concurso de incompetencia, donde la Argentina, parece estar ganándole al Brasil, ya que hasta ahora las torpezas brasileñas, no han dañado sus propios intereses como sí lo hace la torpe diplomacia Argentina

Con respecto al Hijo de Jacobo Timermann, basta decir que sus capacidades cognoscitivas, no parecen haber sido heredadas de su padre, de otro modo no se comprende que avalara una declaración que atenta contra los intereses de la Argentina y contra los intereses de su Pueblo, si es que aun vale la pena considerase al Hijo de Jacobo Timermann como miembro del Pueblo Hebreo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El totalitarismo islámico en el Corán

Fuente: La Ilustración Liberal:


¿Y esa consigna de no "demonizar" al Islam, como si los atentados del 11 de septiembre no hubieran sido realizados en su nombre? ¿No es Ben Laden y sus sahid quienes lo demonizan ofreciendo una imagen de salvajismo e inhumanidad? Arma suprema de los islamo-fundamentalistas, lo islámicamente correcto sitúa como postulado que el ‘verdadero Islam’ no puede ser más que ‘tolerante’ y ‘pacífico’ puesto que el Corán es un ‘texto de paz y amor’. Muhamad Alí, el boxeador Casius Clay, lo proclamó en el homenaje a las víctimas: "el Islam es la paz". Esta especie de consigna rechaza cualquier análisis argumentado para desentrañar las raíces coránicas y teológicas del islamismo radical, del terrorismo suicida, como "intolerancia racista". En vez de exorcizar el desviacionismo de los terroristas suicidas se sataniza la crítica. Los atentados se convierten en un acto de propaganda de ¡un Islam limpio de todo pecado! El fanatismo y el oscurantismo islámico justifican por tanto, en el nombre de Dios, la lapidación de las mujeres en Irán, Sudán o Mauritania, el exterminio de los cristianos en Indonesia, la degradación de las mujeres en Afganistán o la liquidación de los blasfemos y los católicos en Pakistán, muestras todas ellas de tolerancia, paz y amor, hasta el punto de que lo coherente sería pedir la aplicación de la sharia en nuestras naciones occidentales. ¿Por qué tanto silencio ante las flagrantes lesiones a los derechos humanos en las naciones islámicas "moderadas"? ¿Es una excepción cultural, una manifestación de una cultura distinta, satanizar el sexo, hasta lapidar a las adúlteras? ¿La no discriminación por razón de sexo es acaso una costumbre occidental? Afganistán, ese "régimen vomitivo" donde la mujer ha de morir sin recibir atención sanitaria, y ¿Arabia Saudí, donde tienen prohibido conducir? ¿Estaba entonces bien aquello de la mujer con la pata quebrada? El imán de Fuengirola publicó un libro recomendando los castigos corporales a la mujer, como, por otra parte, recomienda el Corán. ¿Dónde queda lo del terrorismo doméstico? ¿Alguien se imagina la justa indignación nacional si un párroco católico saliera por donde el imán de Fuengirola? Pues ese señor es quien selecciona a los profesores y profesoras, nunca los sexos juntos, de las clases de musulmán en los colegios de Málaga. La postmodernidad, el estructuralismo y los políticamente correcto han acostumbrado a las gentes a esa doble moral, a ese relativismo ético, consecuencia directa del cultural. Al margen de tanto tópico, las razones de la violencia tienen raíces muy profundas en El Corán. Es un texto asequible, de fácil estudio, ¿por qué mantener que el Islam es la paz cuando una de cada dos azoras chorrea sangre?.

MAHOMA, CAUDILLO MILITAR

Mahoma fue al tiempo un líder espiritual y un caudillo militar. Bajo su mandato, los islamitas fueron perseguidos y perseguidores. De forma similar al pueblo hebreo en su éxodo y su toma de posesión de la tierra prometida, los islamitas combatieron y se impusieron sobre sus adversarios por las armas. Ese ambiente bélico, de violencia y propaganda, impregna el Corán.

Exiten sobre Mahoma prolijas biografías en donde se reseñan sus hechos más notables y sus cualidades de estadista, pues en la última etapa de su vida fue básicamente un organizador. Dotó a las tribus de la península arábiga de una férrea unidad y una misión, que se tradujo a las pocas décadas de su muerte en una impresionante expansión por Asia y África del Norte hasta la península ibérica. Mahoma, "el alabado", nació alrededor del año 580. Huérfano desde joven, casó con la rica Jadicha, que lo doblaba en edad y a quien ayudó en la administración comercial de sus bienes. Del matrimonio nacieron cuatro hijas y varios hijos varones, muertos a corta edad. A Mahoma no le sobrevivió ningún hijo varón de sus quince mujeres, como reseña El Corán. La actual Arabia Saudí era entonces una fragmentada colección de tribus –él pertenecía a los hachemitas, un clan prestigioso, pero de poder reducido-, con religiones politeístas relacionadas con cada clan, con centro religioso y comercial en La Meca, donde se veneraba la Kaaba, una piedra negra a la que se supone un aerolito, rodeada de ídolos de las numerosas divinidades adoradas por los beduinos. Convivían también comunidades de dos religiones monoteístas, la hebrea y la cristiana, y había seguidores de credos asiáticos como el de Zoroastro.

Fue en el año 610 cuando recibió su primera revelación en el monte Hira. Según Tabari, historiador musulmán (839-923), comunicó a su mujer "Oh Kadija, temo volverme loco. ¿Por qué?, preguntó ella. Porque veo en mí los signos de un poseído: cuando camino oigo voces que vienen de cada piedra y de cada colina, y por la noche veo en sueños un ser enorme que se presenta ante mí, un ser cuya cabeza alcanza al cielo y cuyos pies tocan la tierra". Un lunes se le apareció un ángel de Dios, Gabriel. "Se presentó ante él y le dijo: ¡La bendición sea contigo, oh Mahoma, apóstol de Dios! Mahoma se asustó y se puso de pie pensando que había perdido el juicio. Se dirigió hacia la cumbre para matarse arrojándose desde lo más alto. Pero Gabriel le tomó entre sus alas, de modo que no podía avanzar ni retroceder. Y entonces le dijo: ¡Oh Mahoma, no temas, porque tú eres el profeta de Dios, y yo soy Gabriel, el ángel de Dios!. Mahoma permaneció inmóvil entre las dos alas, y Gabriel continuó: ¡Oh, Mahoma recita: en nombre de tu Señor, que ha creado todo, que ha creado el hombre a partir de un coágulo de sangre!". Gabriel le entregó la primera sura del Corán, denominada Iqra, el credo musulmán: "La alabanza a Dios, Señor de los mundos. El Clemente, el Misericordioso, Rey del Día del Juicio. A ti adoramos y a ti pedimos ayuda. Condúcenos al camino recto, camino de aquellos a quienes has favorecido, que no son objeto de tu enojo y no son los extraviados".

"Mahoma descendió de la montaña. Fue invadido de un fuerte temblor y volvió a casa, repitiéndose a sí mismo las palabras del ángel. Estas le daban confianza, pero temblaba con todo el cuerpo debido al temor y al terror que le había inspirado Gabriel. Ya en la casa dijo a su mujer: el mismo que se me había aparecido de lejos se me ha presentado hoy delante. ¿Qué te ha dicho?, le preguntó Jadicha. Me ha dicho: Tú eres el profeta de Dios y yo soy Gabriel, y me ha recitado esta sura. Jadicha, que había leído viejas escrituras y conocía historias de profetas, sabía también el nombre de Gabriel. Mahoma fue dominado acto seguido por un agudo frío, inclinó la cabeza y dijo a su mujer: ¡Cúbreme, cúbreme!. Ella le cubrió con un manto, y él se durmió"[1].

El Corán prácticamente no da detalles de las revelaciones de Mahoma, luego enriquecidas literariamente por sus seguidores. Con frecuencia se trataba de locuciones intelectuales difíciles de determinar, acompañadas por fenómenos físicos descritos por la tradición: palidecía, su frente se llenaba de sudor y entraba en un estado de semiinconsciencia. A veces caía en tierra, como fulminado de una irrupción que no se juzgaría natural. "Para Teófano todos estos síntomas no eran más que el reflejo externo de un ataque de epilepsia"[2]. "Quienes consideran los hechos desde fuera de la tradición musulmana mantienen, como es de esperar, una postura escéptica sobre el origen último de las iluminaciones experimentadas por Mahoma. Ha habido autores que las han atribuido a un psiquismo patológico, pero de gran brillantez y originalidad. Otros han hablado de alucinaciones, mientras que algunos piensan que estamos ante una mente que no consigue siempre distinguir entre lo imaginario y lo real"[3]. En cualquier caso, Mahoma siempre creyó con gran fuerza en su misión y en la veracidad de los mensajes.

En un primer momento, "no quiere crear una nueva religión"[4], sino lanzar un mensaje monoteísta, llamando a pedir perdón por los pecados mediante letanías cristianohebreas, denunciando algunas prácticas aberrantes como el asesinato de niñas recién nacidas. Todo ello para volver a la antigua pureza del hombre piadoso o hánif, cuyo primer representante es el profeta Abraham. Los primeros seguidores en su círculo familiar pronto fueron objeto de amenazas, ridiculizaciones y persecuciones. Mahoma llegó a temer por su vida, volviéndose a la intercesión de algunos ídolos, de lo que pronto se arrepintió, no volviéndose a separar del monoteísmo. La muerte de su esposa y de su protector Abu Talib, le sumió en una situación de desaliento de la que salió tras "la visión del viaje nocturno", que la tradición musulmana sitúa en Jerusalén.

En medio del fracaso de su predicación, fue reclamado por los habitantes de Medina "para que fuese a vivir entre ellos como árbitro supremo de las tribus de Aws y Jazrach, divididas por viejas rivalidades que dos años antes habían conducido a la guerra"[5]. Su posición monoteísta le hacía también un interlocutor respecto a importantes clanes judíos como los Banu Qurayza, Qaynuqa y Nadir. Esto marca un cambio radical en Mahoma, de predicador religioso a figura política. Según Vernet, "Mahoma, que hasta entonces jamás había pensado que su doctrina pudiera teñirse de un matiz político cualquiera, cambió de opinión ante la contumacia de sus compatriotas". La huida o hégira de La Meca, con alrededor de ciento cincuenta seguidores, a Madinat al-nabí (la ciudad del profeta) se produjo el 16 de julio del año 622, donde se sitúa el origen del calendario musulmán.

La introducción en la política de Mahoma dio un giro importante en su mensaje y en sus revelaciones, pues estas no sólo se refieren a aspectos religiosos sino también a la justificación de las decisiones como dirigente político y como jefe militar. Primero sigue una estrategia conciliadora. Fue aceptado por las diversas facciones, aunque con reservas por los que denominará hipócritas. Buscó el acercamiento a los judíos. Para ello situó como día de ayuno de sus seguidores el mismo que el del yom kippur o de la purificación hebraico y prescribió la orientación en las oraciones hacia Jerusalén, aunque mantuvo la oración pública el viernes. Pero entraron en una intensa polémica. Mahoma siempre tuvo un conocimiento de segunda mano de la Biblia y no fue aceptado como profeta. La disputa derivó en un odium theologicum, una de las formas históricamente más intensas de repulsa.

Mahoma culpó a los judíos de haber suprimido fragmentos de las escrituras y haber añadido otros. Por otra parte, esta serie de diálogos habían dado lugar a formas sincretistas de religiosidad. Procedió a incrementar la diferenciación y a reforzar su poder. En el plano religioso tomó decisiones fundamentales. Intensificó el carácter nacional de su mensaje. político. Sustituye el ayuno de la asurá (yom kippur) por el del mes de ramadán. Las oraciones pasaron a orientarse hacia La Meca, considerada ciudad sagrada, cuyo santuario –supuestamente fundado por Abraham y su hijo Ismael- debía ser purificado de los dioses idólatras, pero había de ser objeto de peregrinación de los musulmanes. Rompió, de esa forma, uno de los motivos de oposición a su mensaje, pues los comerciantes de La Meca veían en peligro su influencia y su fuente de ingresos. Al tiempo marcó un objetivo político: la comunidad de creyentes o umma pasa a ser ejército. Mahoma se presentó desde entonces como el último Profeta, tras Moisés y Jesús, y al tiempo resaltó una relación directa con Abraham, que no fue "ni idólatra, ni judío, ni cristiano".

LA VERDAD SE JUSTIFICA POR LA GUERRA

"La guerra –según explica Julio Vernet- constituía el ideal supremo de Mahoma, puesto que con ella iba a infligir a los incrédulos mequíes, por propia mano, el tormento con que reiteradamente les había amenazado"[6]. Sin embargo, "sus partidarios se mostraban reacios a admitir la predicación por medio de la espada" pues representaba "luchar contra hermanos". Mahoma reforzó su poder personal, haciéndose jurar fidelidad, y el providencialismo. La desobediencia a sus mandatos lo es al propio Alà. Así en la azora II 212 señala "se os prescribe el combate, aunque os sea odioso"[7]. Primero sus seguidores desarrollan operaciones de estricto pillaje poniendo en riesgo el comercio de La Meca. Una operación de castigo fue enfrentada por Mahoma consiguiendo la victoria de Badr, cuyo botín mejoró la posición de los musulmanes hasta entonces dependientes de la generosidad de los habitantes de Medina. "El alabado" presentó el éxito militar como una prueba del poder y la supremacía de Alá. Tras ello pasó a eliminar disidencias atacando a los hipócritas y a los clanes judíos. Al año siguiente, contra otro ejército superior en número, sufrió la derrota de Ohod. Desde el creciente providencialismo, la interpretación se establece en una prueba de Dios, que premia a los constantes, en términos de triunfo y aniquilación[8]. "Estos días los hacemos suceder entre los hombres, a fin de que Dios sepa quiénes creen y escoja, entre vosotros, testigos -¡Dios no ama a los injustos!-, con el fin de probar a Dios a quienes creen y aniquilar a los infieles". Esta derrota dio alas a los descontentos en Medina, pero Mahoma cortó la rebelión –expulsando a los judíos- e intensificó las medidas diferenciadoras de sus seguidores estableciendo barreras de comunicación con otras comunidades: prohibió la bebida y el juego.

Como jefe político y militar demostró una voluntad de poder y de dominio que no existía en sus adversarios, dispersos y divididos. Los comerciantes de La Meca se mostraron a favor de terminar con una guerra que sólo les causaba perjuicios. Además, el giro nacionalista de Mahoma les permitía mantener su posición. Tuvo, sin embargo, que vencer en la batalla de Hunayn para ser el señor de la Arabia central, pero no consiguió dominar la norte al ser derrotado en Muta. En esta etapa, cuando empezó a vislumbrar el triunfo, intensificó los elementos teocráticos, y estableció la imposibilidad de pactos salvo entre iguales, o sea entre los creyentes, mientras que los miembros de las religiones del libro –judíos y musulmanes- podían ser tolerados en situación de inferioridad con impuestos especiales.

En el año 10 tras la hégira hizo la peregrinación solemne a La Meca, presentándose al tiempo como el profeta de una nueva religión para los árabes y "como restaurador de la religión de Abraham"[9]. En el año 11 diversas tribús se sublevaron afirmando contar entre sus miembros a nuevos profetas. Preparando la campaña de castigo murió Mahoma de fiebres el 8 de junio de 632.

El lenguaje bélico de El Corán es de inusitada violencia, establecida como voluntad de Alá. "Yo estoy con vosotros. ¡Consolidad en sus puestos a quienes creen! Arrojaré el pánico en el corazón de quienes no creen! ¡Golpeadlos encima del cuello! ¡Golpeadlos en la yema de los dedos!"[10]. Hay un ensañamiento genocida: "No es propio de un Profeta tener prisioneros hasta que haya encubierto la tierra con los cadáveres de los incrédulos" [11]. Hay con frecuencia una exaltación de la venganza y escasos sentimientos humanitarios como cuando exclama "¡Dios los mate!" con referencia explícita a los judíos y los cristianos[12]. "¡Profeta! ¡Combate a los infieles y a los hipócritas! ¡Sé duro con ellos"[13]. Todo en una ambientación de subido tono providencialista: "si cesáis en la lucha, será mejor para vosotros; si la reanudamos, la reanudaremos; no os servirá de nada vuestro número aunque sea grande: Dios está con los creyentes" [14].

EL EXTERMINIO O LA CONVERSIÓN UNIVERSALES

El Antiguo Testamento está lleno también de batallas y de intervenciones bélicas providencialistas con exterminio como contra los moabitas. Hay una diferencia en esa violencia divinal –execrable en cualquiera de los casos-, pues en el caso hebreo está relacionada con la tierra, con una promesa, restringida a un territorio, y como preservación del pueblo elegido, pero en el caso de Mahoma está relacionada con la fe. Apenas si contempla otra forma de conversión que a través de la imposición violenta y se trata de un designio universal: "¡Combatid a quienes no creen en Dios ni en el último Día ni prohiben lo que Dios y su enviado prohiben, a quienes no practican la religión de la verdad entre aquellos a quienes fue dado el Libro! Combatidlos hasta que paguen la capitación personalmente y ellos estén humillados"[15]. "No hay ciudad a la que nosotros no aniquilemos o atormentemos con terrible tormento antes del día de la Resurrección. Eso está en el Libro, escrito" [16]. La santificación de la guerra, en el sentido comúnmente entendido, es un estado permanente.

¿Sobre qué sustenta Mahoma la autoridad de su posición religiosa? Sobre la violencia. La suya es una teología de la guerra: es ésta la que justifica en sí el mensaje y es, a la vez, lo fundamental de él. Alá es grande y Mahoma su profeta, porque dan la victoria final sobre los incrédulos. Al contrario que los profetas anteriores, en cuya estela se sitúa como culminador, Mahoma no hizo milagros. De alguna manera asume los de sus predecesores, pero en su caso las pruebas de la fe son la espada y el libro.

AUTORITARISMO EXTREMO

Por supuesto el argumento fundamental es que se trata de una verdad revelada. El principio de la existencia de una revelación se acompaña con frecuencia del criterio de que esa verdad es manifiesta, de manera que la ausencia de reconocimiento –la falta de fe, la incredulidad- constituye un pecado, una perversión, un yerro moral que con frecuencia es consecuencia de una depravación de la conducta. A esa cuestión apunta la diferencia establecida por San Pablo entre el hombre viejo y el hombre nuevo, o la aseveración de que el hombre carnal no puede conocer las verdades divinas. La consideración de la incredulidad como una especie de ataque al contenido de la fe es habitual en las religiones, pues se considera que pone en cuestión el carácter manifiesto, obvio, de la verdad en sí. Este argumento ha llevado con frecuencia a fórmulas autoritarias por las que se trata de someter al incrédulo o de eliminarlo, considerando que la unidad en la creencia confirma su veracidad. Ese fue uno de los resortes con los que funcionó durante siglos la Inquisición de la Iglesia católica o en nombre del que se llevaron a cabo las guerras de religión europeas en los siglos XVI y XVII. También ha sido el principio de persecución de los disidentes en los países comunistas, considerando, por ejemplo, que quienes rechazaban el marxismo eran dementes, pues su verdad era manifiesta, una forma de revelación secular, y aún de mayor fuerza que las de las religiones, pues se trataba de una verdad científica.

Sin embargo, a título de ejemplo, la apologética cristiana establece tres pruebas en su favor, a modo de principios de contrastación: milagros, profecías y belleza moral del mensaje. Los milagros, como suspensiones momentáneas de las leyes de la naturaleza, manifiestan el poder divino y respaldan la revelación. Son observados por testigos. En el mismo sentido funciona el cumplimiento de profecías, de augurios establecidos sobre sucesos futuros. Estas pruebas, incluida la belleza moral del mensaje, buscan una armonización entre fe y razón. No resultan concluyentes para quien no tiene fe, pero implican, en su misma enumeración, un respeto a la autonomía de la racionalidad, un principio de tolerancia. Por supuesto, esa tolerancia se ha roto con frecuencia a lo largo de los siglos, pero el cristianismo, por muy diversas, curiosas y extravagantes que sean las costumbres de sus diversas corrientes y sectas, ha demostrado ser compatible con la tolerancia.

TEOCRACIA ABSOLUTA, SIN DIFERENCIA ENTRE FE Y RAZÓN

Esa diferencia entre fe y razón no existe en el texto canónico islámico. Aunque El Corán abunda en dicotomías excluyentes, sin zonas intermedias de neutralidad, casi todas ellas se basan precisamente en el hecho de que la única razón posible es la fe. De forma poética y algo elíptica el arabista francés Louis Massignon decía que al judaísmo le caracteriza la esperanza, al cristianismo la caridad y al islamismo la fe. La fe lo es todo. Entendida como obediencia. De hecho, no hay humanidad fuera de la fe. El no musulmán no pertenece a la especie humana. "La idolatría es peor que el homicidio"[17]. "Matadlos hasta que la idolatría no exista y esté en su lugar la religión de Dios"[18]. La apologética de Mahoma se basa en la violencia y en la belleza del Corán. Es una religión cuya coherencia es un autoritarismo circular, no deja resquicio para la tolerancia. Ibn Warraq describe bien este blindaje hacia la crítica que fundamente el totalitarismo islámico: "La verdad ha sido revelada de una vez por todas, imposible discutirla, relativizarla o incluso reflexionar sobre ella. El Corán se pretende eterno. Cada uno debe obedecer con cuerpo y alma, pues por el contrario las sanciones serán terribles. En estas condiciones, intentad exponer la menor ironía, el menor espíritu crítico, la menor puesta en duda de orden histórico o filológico..."[19].

Mahoma y el Corán rechazan cualquier contrastación. Por de pronto rechazan, contra la evidencia, cualquier historicidad. El libro santo del Islam no es obra de Mahoma, sino recopilación posterior. Está formado por ciento catorce azoras o capítulos, dividido en aleyas rimadas o versículos. Los capítulos están ordenados de mayor a menor número de aleyas, sin orden cronológico. En vida de Mahoma los comentarios de sus revelaciones eran aprendidos de memoria por sus seguidores. Con el tiempo, la muerte de estos recitadores hizo ver la conveniencia de poner por escrito esos pensamientos. Esa labor fue encargada por el siguiente califa, Abu Bakr a Zayd b. Tabit. Se trata, pues de una recopilación. En ese sentido resulta acumulativa. Incluso resulta piadoso el comentario de que "hay en el libro mucha palabra superflua, así como innumerables reiteraciones"[20]. La historia de Moisés está contada más de cincuenta veces, sin variaciones resaltables. La de Noé, veinticinco. Y eso sucede con numerosos sucesos del antiguo y del nuevo testamento. La eliminación de las reiteraciones reduciría de manera sensible el Corán. La regulación de la vida de los musulmanes es incoada, pero sobre todo se encuentra en los hadiz o dichos, por los que mediante la fórmula alguien dijo que había escuchado al Profeta se concreta un contenido que en el Corán es vago. De hecho, la sharia, el código penal islámico, principal reivindicación integrista, vigente en numerosos países, no se encuentra en el Corán sino en tales comentarios recopilados por generaciones posteriores.

LA TOLERANCIA, EL PEOR PECADO

La tradición musulmana con base en el propio Corán ha deificado el libro situándolo como la copia del que se encuentra en el paraíso. Es decir, mientras judaísmo y cristianismo consideran sus libros inspirados, a través de autores humanos, causas segundas, la autoría del Corán se establece directamente divina. Con estos precedentes, es de todo punto lógico que el texto coránico resulte obsesivo respecto a la incredulidad. Como si se sintiera amenazado sobre bases débiles, toda disidencia pone en riesgo a la verdad manifiesta y al edificio de los creyentes. Ese sentido de la verdad manifiesta, sólo negable por una depravación moral, está llevada hasta el extremo: "Las peores bestias, ante Dios, son los infieles"[21]. Negada la racionalidad de los discrepantes, la verdad resulta incuestionable. Conviene precisar que, según ese esquema, los preceptos morales islámicos quedan reducidos a los límites de los creyentes. Por ejemplo, por supuesto la vida es sagrada, como en las otras religiones monoteístas. Así: "no mataréis a una persona si no es como justicia. Dios os lo ha prohibido"[22], pero bien entendido que sólo es persona el creyente y sólo hay vida en la fe.

El Corán muestra una constante obsesión de Mahoma por no ser creído, e incluso un intenso resquemor por ser ridiculizado. En estos puntos es muy explícito. Son frecuentes las referencias a quienes le acusan de hacerse eco "de leyendas de los antiguos" o de "haber recibido la revelación de un mortal". Esa obsesión va pareja al odio contra los incrédulos y un insano deseo de venganza. Las referencias ofrecen, de esa forma, verosimilitud al mensaje de cara a los creyentes, pues resultan la explicitación de una conjura o de una mentalidad conspirativa. Esto es frecuente en la idea de la verdad manifiesta, pues la increencia es el fruto de una maldad congénita. Quienes no creen no son, en ningún caso, neutrales, sino que se oponen a la fe y conspiran contra ella. La justificación de la fe en Mahoma es la guerra, la eliminación del infiel o el impío, pues sólo de esa forma puede ponerse fin a tal conspiración. Si todos creen, la verdad es, en sentido pleno, manifiesta. La ausencia de todo disidente es, de hecho, la parusía islámica, cumplida por el Madihd, personaje que vendrá al final de los tiempos, y que algunos musulmanes especulan con que será Jesús, conjuntando de esa forma la profecía evangélica del segundo advenimiento.

Conviene precisar que tal grado de autoritarismo se compagina con una teología sencilla de cuerpo doctrinal escaso. La unicidad de Dios es prácticamente el único dogma. Es una reafirmación del monoteísmo hebraico. No hay novedad, ni creatividad religiosa, tampoco en las postrimerías, bien explícitas en el cristianismo, salvo en la descripción de un paraíso sensual, con jardines recorridos por ríos subterráneos, donde son lícitos algunos placeres prohibidos en la tierra, como licores que no embriagan, y donde hay mujeres de ojos rasgados, vírgenes, no tocadas por hombres ni demonio. En el Corán en sí no queda claro si las mujeres se salvan, pues las huríes parecen fruto de una creación ulterior no bien explicada.

Aunque los politeístas son blanco de las iras, y si bien el Corán ni contempla ni se plantea la increencia agnóstica o el ateísmo, el pecado mayor es la apostasía. Lógico desde el autoritarismo extremo de la verdad manifiesta en el que se sitúa Mahoma. No tanto, como suelen decir algunos de sus seguidores, porque rompa la fortaleza interna (la solidaridad se diría ahora) de la umma, sino porque rechaza la verdad. Ésta es tan manifiesta que después de haberse sostenido el daño producido por la negación sólo puede resolverse con la muerte. Aunque para cualquiera de los impíos (la impiedad es sinónimo de incredulidad) las penas del infierno serán dolorosas, la apostasía ha de ser perseguida con preferencia mediante el ajusticiamiento o asesinato del apóstata. Algunos escritores e intelectuales de naciones musulmanas conocen bien los efectos prácticos de este designio en nuestros días. Ese fue el sentido de la fatwa contra Salman Rhusdie o la persecución de la escritora pakistaní Taslima Nasrin. Como resalta Ibn Warraq, "el problema de la ley divina es que excluye toda aproximación serena y racional. Donde la sharia encuentra su aplicación, sea donde sea, dos grupos son sistemáticamente las víctimas: las mujeres y los no musulmanes. Estos últimos son considerados como inferiores y los apóstatas merecedores de la muerte"[23].

La idea de tolerancia es por completo extraña al Corán. Es, de hecho, su negación. Un pecado. "No hay tolerancia islámica: cuando el Islam ha crecido lo ha hecho a través de la espada, destruyendo la cristiandad en Oriente o la cultura persa secular, no dejando del pasado otra cosa que ruinas". Ese es el sentido de la destrucción de los Budas de Bamiyan por la tiranía talibán. ¿No hay tolerancia, como se repite en abundancia, hacia las religiones del Libro, hacia judíos y cristianos? No, salvo que se entienda por tal la obligación de llevar vestimentas distintas, de pagar impuestos especiales y de no poder tener bajo su mando a musulmanes. Esas medidas tratan de resaltar la superioridad del creyente y forzar la conversión, pero en cualquier caso están justificadas porque la verdad es manifiesta, y por ende los infieles han de ser infelices y tener un status inferior.

Mahoma trata más de vencer que de convencer. La suya es una teología de la guerra. Pues la verdad es manifiesta, debe imponerse. Pues la verdad es manifiesta, la existencia de una sola persona que la niegue representa la negación absoluta de su contenido. La eliminación de los infieles por los creyentes está presente de continuo en el Corán. La venganza es una virtud, de la que participa Dios: "Han considerado falsa la verdad cuando ésta les ha venido; les vendrán noticias de lo que se han burlado. ¿No han visto a cuántas generaciones hemos aniquilado antes que a ellos?"[24]. La tolerancia contradice el principio musulmán y su finalidad.

La argumentación, en ese sentido, es circular, cerrada. El Corán no acepta la crítica, porque niega la posibilidad de yerro, incluso cuando cae en contradicción. Contradicciones prácticas como el cambio de la alquibla cuando de la orientación hacia Jerusalén se pasó a La Meca. La explicación es meramente voluntarista y se remite a Dios: "Dirán los insensatos: ¿Qué les hizo girarse respecto de su alquibla, aquella que tenían? Responde: Oriente y Occidente pertenecen a Dios; Él guía a quien quiere hacia el buen camino (...) Fue grande la perplejidad excepto para aquellos a quienes Dios guía, pues Él no os haría perder vuestra fe"[25]. Las contradicciones entre las propias aleyas del Corán es resuelta mediante la ley del abrogante y el abrogado, de forma que la última aleya tiene validez sobre la anterior. Hay una contradicción esencial. En principio Mahoma predica una religión nacional para un pueblo elegido, los árabes. Como señala V.S. Naipaul, premio nobel de Literatura 2001, "en sus orígenes, el islam es una religión árabe. Cualquiera no árabe que sea musulmán es un converso. El islam no es simplemente una cuestión de conciencia o de creencias, pues tiene exigencias imperiales. Cambia la visión del mundo del converso. Sus lugares sagrados están en tierras árabes; su lengua sagrada es el árabe. La idea sobre la historia cambia también para el converso. Rechaza la suya, y le guste o no, pasa a formar parte de la historia árabe. Las sociedades experimentan un enorme trastorno, que puede seguir sin resolverse incluso al cabo de mil años; la separación tiene que renovarse una y otra vez. Las personas construyen fantasías sobre quiénes y qué son, y en el islam de los países conversos existe un elemento de neurosis y nihilismo. Estos países pueden entrar en ebullición fácilmente"[26]. Y, sin embargo, esta esencia árabe se hace compatible con el principio universalista de los hanif, los hijos de Abraham, por el que todos los seres humanos nacen musulmanes, pero son luego educados como infieles. Esto, en el fondo, implica un principio larvado de apostasía y justifica el designio de dominio completo.

LA GUERRA ES SANTA

La jihad no es contemplada como un esfuerzo o en el sentido de la ascesis cristiana de perfeccionamiento interior, sino en el bélico, tal como se entiende comúnmente. La financiación de la guerra está bendecida. La muerte en ella es premiada con el acceso al paraíso. Hay, sin embargo, apuntes en la dirección de contemplar, al menos como posibilidad, una coexistencia pacífica, entre comunidades, no dentro de la musulmana, que situaría la jihad en términos de respuesta a agresión externa, caso en el que concurrir a la guerra santa es una obligación para todos los varones. La idea de concordia se encuentra en la azora 60: "Es posible que Dios establezca la concordia entre vosotros y quienes son vuestros enemigos. Dios es poderoso, Dios es indulgente, misericordioso. Dios no os ha prohibido el ser buenos y equitativos con quienes no os han combatido ni os han expulsado de vuestras casas por causa de la religión. Dios ama a los equitativos. Dios sólo os ha prohibido, respecto de quienes os combatieron en la religión, os expulsaron de vuestras casas y cooperaron en vuestra expulsión, que los toméis por amigos. Quienes los tomen por tales, éstos son los injustos". En algunos momentos se anima a la predicación –"Llama a la senda de tu Señor con la sabiduría y la bella exhortación. Discútelos con aquello que es más hermoso"-, pero siempre desde la preeminencia del Islam y sin descartar nunca la guerra y la violencia como el camino de ganar adeptos: "Cuando llegue el auxilio de Dios y la victoria y veas entrar a las gentes, a bandadas, en la religión de Dios, entona el loor de tu Señor y pídele perdón. Él es remisorio"[27].

La negación de toda discrepancia sitúa al islamismo originario, desde su texto canónico, en un fanatismo estricto. Entonces, ¿en dónde sostener ese mito de la tolerancia islámica? Hay de nuevo que referirse al choque de tiempos. El estatuto de dinim, el impuesto de capitación de judíos y cristianos, podía ser comprensible, y aún avanzado, en los siglos primeros de la Edad Media. En la España cristiana los judíos venían obligados a pagar un impuesto por persona y en algunos lugares uno recordatorio de las treinta monedas cobradas por Judas a cambio de su traición. Pero no puede hablarse en términos de tolerancia, tal y como la concebimos desde la Ilustración hasta nuestros días. Como recuerda el historiador César Vidal[28], la principal fuente de ingresos de los Omeyas de Córdoba, tenidos por el sumum de la tolerancia, era la trata de esclavos. En las conquistas nunca se respetaron, como hemos visto recordar a Naipaul, las culturas anteriores. Por el contrario, Amin Maalouf recuerda la impresión de fanáticos que dejaron los cruzados. Por ejemplo, en la toma de Jerusalén en la primera cruzada reseña la escena narrada por comentaristas musulmanes: "es cierto que los caballeros de Occidente son famosos por su bravura, pero su comportamiento ante los muros de Jerusalén es algo desconcertante a ojos de un militar avezado. Iftijar espera verlos construir, nada más llegar, torres móviles y diversos instrumentos de asedio, y cavar trincheras para precaverse de las salidas de la guarnición. Sin embargo, lejos de dedicarse a estos preparativos, han empezado por organizar en torno a los muros una procesión encabezada por sacerdotes que rezan y cantan a voz en grito, antes de lanzarse como posesos al asalto de las murallas sin disponer de la menor escala. Por más que al-Afdal le ha explicado que estos frany querían apoderarse de la ciudad por razones religiosas, un fanatismo tan ciego lo sorprende"[29].

Desde entonces, sin embargo, han cambiado poco las cosas en el Islam. Como apunta el filósofo Javier Hernández Pacheco, no hay en el islamismo un proceso similar a la Ilustración: "Hay en el Islam múltiples valores religiosos y humanos que se podrían incorporar a una comprensión compartida del mundo tan pronto el oriente islámico realice históricamente la depuración humanista de su ideal religioso. Eso fue para Occidente la Ilustración, desde la que el atentado terrorista es un horror incomprensible, mientras que es pura lógica para una comprensión religiosa que tiene esa Ilustración todavía pendiente"[30]. La cuestión no es transferir la voluntad de cambio, sino interrogarse y buscar explicaciones para el inmovilismo. La proscripción de todo debate, la exigencia de "sumisión" no favorece, podría decirse que imposibilita, la evolución en el mensaje, anquilosado en el tiempo. El Corán no es un libro para meditar, sino para recitar. No se reflexiona sobre él, se memoriza. Hay por supuesto escuelas y tendencias diversas, como los sunníes y los chíies. O la extinguida tendencia jarachí, que sólo concede validez al Corán, negándoselas a los hadiz. Los sufíes, llamados así por las gruesas chaquetas de lana que vestían, desarrollaron una tendencia mística y espiritual, a la búsqueda de un trato personal con Dios, en una religión en que la unicidad de Alá tiende a situarlo como una abstracción. La tendencia sufí ha sido prácticamente sofocada. Es hoy en día cuestión literaria occidental, más que realidad musulmana. Averroes, el racionalista aristotélico, de tanta influencia en el cristianismo medieval, cuyos Comentarios dominaron por siglos la Sorbona y fundamentaron la escolástica, es considerado un simple hereje.

El Corán tiene un contenido consuetudinario, relacionado con el contexto de la época. La esclavitud o la poligamia podrían ser interpretadas como meros criterios de tolerancia a instituciones preexistentes, pero tal criterio, sostenido por algunos autores musulmanes, no se tiene en cuenta, porque el texto coránico pretende ser asumido por completo sin evolución posible. Las interpretaciones alegóricas o analógicas, tan fundamentales en la teología cristiana, son consideradas heréticas, y han sido condenadas por sistema por la universidad de Al Azhar. La falta de una autoridad central ha tenido, en ese sentido, un efecto perverso pues cualquier grupo o ulema se ha sentido con capacidad en las últimas décadas para emitir fatwas con declaraciones de kafir o impío, reclamación directa al asesinato. Fue el caso del intelectual egipcio Farag Foda por oponerse a la imposición de la sharia[31], o de Nasr Abu Zeid, profesor universitario que se vio obligado a refugiarse en Europa cuando fue "divorciado" por un tribunal, pues un "apóstata" no podía seguir casado con una musulmana. O del premio Nobel de Literatura, Naguib Mahfuz, apuñalado, tras numerosas amenazas, por considerar sus novelas indecentes.

El fundamentalismo está seriamente instalado en el Corán. La insistencia en la verdad manifiesta y la justificación de la violencia abren un riesgo permanente de intensificar el rigorismo de la ortodoxia y emprender el camino de las armas, o a través del terrorismo o de la guerra. La idea integrista de que "el Islam es un sistema completo y total" no se compadece mal con el texto coránico en el que no existe diferenciación ninguna entre política y religión.

La concepción de la verdad manifiesta no sólo legitima el autoritarismo, lo precisa. Esa verdad ha de imponerse por el poder político, sin resquicios para la autonomía personal, ni espacio para la discusión, mediante la adhesión a la ortodoxia. De esa manera, una de las materias tradicionalmente prohibidas en el mundo islámico es el derecho político. Ya hemos visto como la escisión chíi se produjo por una discusión sobre la esencia del poder islámico, por considerar necesario la continuidad carismática de los herederos del Profeta. La concepción del poder islamista es teocrática. Pero si los chíies resolvieron su derrota y contradicción mediante la curiosa forma mesiánica de que Alí y aún más su hijo Husein, se "ocultaron" en vez de morir, y reaparecerán en otro momento de la historia, el islamismo en su conjunto vive en una contradicción más profunda, intensificada desde la desaparición del califato otomano en 1924, último vestigio de poder central. La idea de Hutginton de un Estado central capaz de aglutinar a la "civilización islámica" no es musulmana, pues el poder ha de ser personalizado, como lo fue la relación de Mahoma, jefe político y religioso, con Alá. Ese vacío enervante alimenta las fantasías de los islamistas. Tahar ben Jelloun, escritor marroquí, ganador del Premio Goncourt, en relación con la situación actual, afirma: "es verdad que los árabes, que los musulmanes están a la búsqueda de un líder"[32]. La recreación en el integrismo de la umma como proyecto político comunitarista no ha resuelto, en ningún caso, el problema ni la contradicción. Ha producido dictaduras como la sudanesa. Pero el misticismo islamista, político-religioso, alimenta las expectativas del surgimiento de un califa, un líder carismático, señor de la guerra, tras cuyo imaginario no es difícil percibir el sueño iluminado de Osama ben Laden.



[1] Citado por José Morales, El Islam, Ediciones Rialp, pp.22-23
[2] Juan Vernet, introducción a El Corán, Plaza y Janés, p. 11.
[3] José Morales, El Islam, p. 24.
[4] Juan Vernet, p. 11.
[5] Juan Vernet, p. 12.
[6] Julio Vernet, op. cit. p. 17.
[7] El Corán, azora 2, 18
[8] Azora 3, 134-135
[9] Julio Vernet, p. 23
[10] Azora 8, 12
[11] Azora 8, 68
[12] Azora 9, 30
[13] Azora 8, 74
[14] Azora 8, 19
[15] Azora 9, 29
[16] Azora 16, 60
[17] Azora 2, 187
[18] Azora 2, 189
[19] Ibn Warraq, autor de Pourquoi je ne suis pas musulman, Editorial L’Age d’homme. Entrevista en Le Figaro Magazine, 6 de octubre de 2001.
[20] José Morales, op. cit. p. 139
[21] Azora 8, 57
[22] Azora 6, 152
[23] Entrevista en Le Figaro Magazine, 6 de octubre de 2001
[24] Azora 6, 4-6
[25] Azora 2, 136-138
[26] V. S. Naipaul, Exigencias imperiales del islam, en ABC, 12-10-2001
[27] Azora 110, 1-2
[28] En Libertaddigital, 2 de octubre de 2001
[29] Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes, Alianza Editorial, pp. 80-81
[30] Javier Hernández Pacheco, En Época, nº 865, 14 de septiembre de 2001
[31] Gilles Kepel, La Jihad, Ediciones Península, p. 453
[32] Entrevista en El Mundo, 14 de octubre de 2001

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Shaná Tová Umetuká

Las costumbres Sefarditas de Rosh Jashana

Por: Rabí Rigoberto Emmanuel Viñas

Rosh Hashana es una oportunidad para cada judío de renovación de nuestra relación con Dios a través de oración y arrepentimiento. Las oraciones tradicionales incluyen peticiones de perdón por nuestras faltas durante el año anterior y peticiones para que Dios nos conceda un año mejor que el último, lleno de bondades, bendiciones, salud y dulzura. Aunque la mayor parte de las oraciones formales son ofrecidas en la sinagoga algunas de las mas importantes oraciones son las que vienen directamente del corazón o que se ofrecen juntos con nuestras familias durante la cena de la fiesta.


Una de las costumbres más bellas practicada en la mayoría de las casas judías es la costumbre de comer manzanas sumergidas en miel mientras expresamos la oración de que este año nuevo sea dulce como la manzana en la miel. Esta costumbre que se practica en todas las comunidades judías (asquenazí y sefardí) es solamente una parte del rito practicado en las familias sefarditas. La mayoría de los judíos sefarditas practicamos un “Seder de Rosh Jashana.” Durante este rito se comen comidas simbólicas y se acompañan con oraciones apropiadas para el año nuevo. Las oraciones que acompañan las comidas simbólicas se relacionan al nombre de la comida, al sabor o a la apariencia de la comida. Cada oración cuando es ofrecida en hebreo comienza con las palabras “Yeji Ratzon.” Por esa razón la ceremonia se llama en ladino “Los Yeji Rasones.” Yeji rasón literalmente quiere decir “que sea su voluntad.” El origen de esta costumbre es muy antigua y es mencionada en el Talmud pero desafortunadamente fue descontinuada en el rito asquenazí hasta recientemente cuando algunas comunidades asquenazí han vuelto a usarlas basados en sus estudios Talmúdicos y su experiencia con las costumbres sefarditas.

Las comidas simbólicas y el método de prepararlas varían de país en país. Las siguientes son las más comunes y los “Yeji Rasones” son los más populares en el mundo sefardí.

La manzana sumergida en miel o azúcar, se acompaña con el “yeji rasón” que el año nuevo sea dulce como esta manzana. La costumbre viene por asociación al término cabalista “jakal tapujín” una finca de manzanas que se refiere a la justicia divina. Esta oración simbólicamente toma la justicia divina y la sumerge en dulzura.

El puerro (“leek” en ingles) se cocina en una salsa o en forma de frituras y se comen acompañadas por el Yeji rasón que nuestros enemigos sean cortados de la faz de la tierra. El Talmud explica que esto está relacionado a la frase en arameo “Sheyiskartenu oyevenu” que nuestros enemigos sean cortados y esta frase suena similar al nombre de la planta en arameo “karti.”

Se preparan chalotes o cebollinas en salsa o en frituras y se comen con el “yeji rasón que nuestros enemigos se desaparezcan.” De acuerdo al Talmud este también es por el sonido del nombre de la planta. En arameo esta se llama “Salka” y es similar a la oración “sheyistalek oyevenu” que nuestros enemigos se desaparezcan. Otra forma de ofrecer esta oración es comiendo dátiles que son acompañados por la misma oración, pero esta vez por la frase “sheyitamu” que es similar a la palabra “tamar” o datil.

La Calabaza se prepara con una salsa dulce para ofrecer la oración “shetikra oyevenu” que cualquier juicio divino contra nosotros sea anulado. Este también se basa el la palabra aramea para la calabaza.

Se acostumbra comer pescado para que los peces se multipliquen en altos números en el mar. Esto acompaña la oración que nuestras acciones positivas sean multiplicadas durante el año que entra y que nuestros méritos también sean multiplicados. El pescado se cocina con la cabeza entera. Cuando se come la cabeza se dice la oración que seamos líderes durante el año nuevo. También se considera el simbolismo que los peces no tienen parpados como recuerdo que Dios siempre nos esta guardando de todo daño.

Los frijoles “carita” o “caraotas” se comen con la oración que nuestras buenas acciones del año pasado sean recordadas. Esto por el nombre de “rubiya” que es similar a “rov” en hebreo que significa “muchas” y se refiere a las buenas acciones del año pasado.

También se acostumbra comer la granada como símbolo de ser fructíferos durante el año. La oración que acompaña esta comida es que seamos bendecidos con tantos mitzvot como la granada tiene semillas y que todo el trabajo de nuestras manos sea tan prospero como las semillas de la granada. Hay una leyenda que la granada tiene 613 semillas al igual que la Tora tiene mitzvot. Otra conexión simbólica de la granada es que la granada se parece al vientre de la mujer lleno de semillas y esto se llama en hebreo “rejem” que es la raíz de la palabra “rajmana” o misericordia.

Otra costumbre sefardí es de leer el libro entero de los Salmos dos veces durante la fiesta. Esto se hace por que el libro contiene 150 capítulos y al repetirlo se conecta con el numero 300 que equivale en guematria a la palabra “caper” o expiado. Guematria es el sistema de calcular el valor numérico de palabras en hebreo usando las letras como números.

Al final de los servicios de Rosh Jashana se acostumbra saludar a nuestro projimo con una oración de esperanza. “Tizke leshanim rabot neimot vetobot” que seas recordado para muchos años agradables y buenos. La persona que recibe este saludo responde, “tizke vetijye vetarikh yamim” que seas recodado para largos días. En Ladino este saludo se dice “anyos muchos y buenos.”



SHANÁ TOVÁ UMETUKÁ… ¡!!