
La Iglesia Católica ha entrado en un debate con la Canciller de Alemania, Angela Merkel. En sus respuestas, el Director de la Sala de Prensa del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, señaló que Benedicto XVI, ha sido muy claro en la condena del negacionismo y que en reiteradas ocasiones, el actual pontífice, ha condenado lo sucedido al Pueblo de Israel durante la Shoá, indicando las numerosas ocasiones en que lo ha hecho, el 19 de agosto de 2005 en la Sinagoga de Colonia, el 28 de mayo de 2006 en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau y en la audiencia general celebrada en el Vaticano el 31 de mayo de ese mismo año.
Bien, evidentemente, lo que la cúpula de la Iglesia no comprende o no quiere comprender, es que no es creíble que quién encabeza una institución verticalista, como la Iglesia, que DICE condenar la Shoá, cae en descrédito, cuando perdona a alguien que la sigue celebrando, más allá si la razón de la excomunión, tiene relación directa al tema de la shoá. Lo que parece no quieren o no pueden comprender, es que ambos temas, si bien no se relacionan de manera directa, sí lo hacen de forma indirecta, pues entre los puntos por los cuales sí fue excomulgado el grupo de fanáticos Lefebvrianos, es el que tiene por objeto a la Declaración
Nostra Aetate del fecha 28 de octubre de 1965.
Ella sostiene:
Como afirma la Sagrada Escritura, Jerusalén no conoció el tiempo de su visita, gran parte de los Judíos no aceptaron el Evangelio e incluso no pocos se opusieron a su difusión. No obstante, según el Apóstol, los Judíos son todavía muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Apóstol espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y "le servirán como un solo hombre" (Soph 3,9).Entre otras cosas esto significa que el Pacto entre D’s y Su Pueblo, no ha caducado, la Alianza, entre D’s he Israel, no terminó en la Cruz, como solía sostener tradicionalmente la Iglesia, lo cual ha de tener para la Doctrina católica, implicancias que, sería bueno se pongan a analizar con mayor profundidad.
El texto, sencillo, es además un fuerte cambio de actitud, de la Iglesia Católica en su relación con los judíos a los que señala como hermanos mayores del cristianismo y agrega:
Además, la Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres, consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos.
Lamentablemente, éste pasaje, ha sido olvidado por el actual Sumo Pontífice, ya que al restituir, la liturgia latina, reinstala oraciones como la del Viernes de Semana Santa, 8ª intención dice:
Orémus et pro pérfidis Judæis, ut Deus, et Dóminus noster áuferat velámen de córdibus eórum: ut et ipsi agnóscant Jesum Christum Dóminum nostrumOremos también por los pérfidos judíos, para que Diós Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor.Esta primer parte de ésta 8ª intención, es una de las piedras angulares del antisemitismo tradicional, que sostiene que los judíos somos duros de corazón, de aquí provienen las expresiones antisemitas del Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores (de Venezuela): Nicolás Maduro, el adulón del déspota había sostenido que los judíos del mundo debían tocarse su corazón y condenar las acciones de Israel. Con ello y sin ahondar en la Historia, podemos comprobar, muy rápidamente, lo negativo de oraciones de éste tipo dentro de la liturgia católica.
Pero vayamos a la segunda parte de ésta 8ª intención del Viernes de la Semana Santa Católica:
Omnípotens sempitérne Deus, qui éitam judáicam perfidiam a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obæcatíone deférimus; ut ganita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur: Per eúndem Dóminum
Oh Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas de tu misericordia a los pérfidos judíos: oye las plegarias que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, para que, reconociendo la luz de tu verdad que es Jesucristo, salgan de sus tinieblas: Por Jesucristo Nuestro Señor.Aquí, además de llamarnos traidores, (habría que preguntar ¿a qué o quién? Pues seríamos traidores si olvidáramos la Torah y lógicamente a D’s y no a ningún ser humano mortal) como decía, además de llamarnos pérfidos y calificarnos de ciegos, ante lo que ellos creen la luz de la verdad, pretenden salvar nuestras almas, sacándonos de las tinieblas, en las que según creen, nosotros estamos. Bueno; si estar en la Luz, implica compartir el nivel con sujetos como Williamson y Ratzinger, francamente paso, muchas gracias por la preocupación, pero mejor se dan una vueltita, se toman un Té de Tilo y a otro perro con ese hueso y todo ello sin entrar en la Historia.
Esta misa latina, con oraciones como la señalada de Viernes Santo, contradicen categóricamente el espíritu y la letra de Nostra Aetate y delata, a su vez, los resabios antisemitas del ex miembro de las Juventudes Hitlerianas y actual Pontífice de Roma, a menos que sus intenciones hayan sida más terrenas que Doctrinarias. Si éste fuera el caso, lo que no sería nada sorprendente si tomamos los tiempos con los que se mueve la Iglesia. Resultaría que la reinstalación de la Misa Latina, ha sido un paso de la Iglesia, para acercar posiciones con los lefebvristas y evitar una separación religiosa completa con ellos.
Personalmente tiendo a creer más en la segunda opción, más que en la primera, aunque no descarto ninguna.
Ahora bien, con motivo de las observaciones de Angela Merkel, el presbítero Guillermo Marcó cofundador del Instituto para el Diálogo Interreligioso sostuvo que las declaraciones de la Canciller han sido “
extemporáneas”, que “
el tema de la excomunión es por un problema interno de la Iglesia, no tiene nada que ver con el antisemitismo”.
Paremos aquí un minuto. Nada de extemporaneidades, pues el levantamiento de la excomunión es reciente, y sólo por rechazos de la Comunidad Judía del Mundo, y en especial de Israel, la Iglesia salió a condenar nuevamente la Shoá, de no haber existido esas protestas, de seguro que mutis por el Forum. Y si la Canciller insiste, es por que no bastan las palabras para borrar lo que hacen las acciones. Hemos señalado brevemente, el contenido de Nostra Aetate y en dicho contenido, vemos que se hace mención específica del Pueblo de Israel, por tanto, toda vez que un aspecto interno de la Iglesia, afecta de una u otra forma al Pueblo de Israel, es lícito que quienes somos judíos, alcemos nuestras voces para decir lo que pensamos y creemos. Por tanto, las afirmaciones del Presbítero, relativas a que se trata simplemente de cuestiones internas de la Iglesia, no son tan reales como los textos de la propia Iglesia Católica ponen en evidencia, y recalquemos, que se nos señale como pérfidos, duros de corazón y ciegos, es, mal que le pese al Presbítero, antisemitismo.
Sobre negar la shoá, por parte de Williamson sostuvo que:
Además, es ir contra la historia. ¿De qué sirve que alguien niegue la historia? Vasta con que cualquiera vaya a ver un campo de concentración y vea que las cosas están ahí y el horror de lo que fue eso para no poder negar la evidenciaBueno, lamentablemente, no todo el mundo puede hacer una excursión a Polonia y visitar los campos de concentración. No todos pueden darse una recorrida por Yad Vashem. Acordemos, que la inmensa mayoría de la población mundial con capacidad para acceder a niveles educativos adecuados, no pueden acceder a la Historia de la shoá, si no es a través de libros, y si hay dos libros, uno que dice que la shoá no fue tal y otro que dice que sí lo fue, las probabilidades que se acepte una u otra versión, varían conforme a la capacidad del lector, a sus propios preconceptos, a su ámbito social, y a los referentes sociales que sobre él influyen. Un sacerdote de la categoría de Williamson, no es Pepe Argento, a la hora de opinar, ni va a lograr la misma audiencia y credibilidad del bueno de Pepe. La situación se torna mucho más grave y preocupante, cuando se suma a la consideración, a toda la población que no puede acceder a niveles educativos adecuados, o directamente, no pueden acceder a niveles educativos, pues la influencia de los Pepe Argento, tal vez por estar en TV, se incremente un poco, pero la de hombres como Williamson, se incrementa a niveles desproporcionados, toda vez que el prestigio que sus posición le otorga, sirve como catalizador de las opiniones de quienes no pueden formarse a propia por falta de recursos.
Señalado todo esto, cabe preguntarse cuál es la posición final de la Iglesia. ¡Es la posición de Nostra Aetate? ¿La de hombres como Juan Pable II? ¿O la de la Misa Latina y los retrógrados como Williamson?
Son preguntas que con claridad la Iglesia debe responder, si sus deseos de continuar el diálogo interreligioso, son honestos.