jueves, 5 de febrero de 2009

La Iglesia y Williamson


La Iglesia Católica ha entrado en un debate con la Canciller de Alemania, Angela Merkel. En sus respuestas, el Director de la Sala de Prensa del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, señaló que Benedicto XVI, ha sido muy claro en la condena del negacionismo y que en reiteradas ocasiones, el actual pontífice, ha condenado lo sucedido al Pueblo de Israel durante la Shoá, indicando las numerosas ocasiones en que lo ha hecho, el 19 de agosto de 2005 en la Sinagoga de Colonia, el 28 de mayo de 2006 en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau y en la audiencia general celebrada en el Vaticano el 31 de mayo de ese mismo año.

Bien, evidentemente, lo que la cúpula de la Iglesia no comprende o no quiere comprender, es que no es creíble que quién encabeza una institución verticalista, como la Iglesia, que DICE condenar la Shoá, cae en descrédito, cuando perdona a alguien que la sigue celebrando, más allá si la razón de la excomunión, tiene relación directa al tema de la shoá. Lo que parece no quieren o no pueden comprender, es que ambos temas, si bien no se relacionan de manera directa, sí lo hacen de forma indirecta, pues entre los puntos por los cuales sí fue excomulgado el grupo de fanáticos Lefebvrianos, es el que tiene por objeto a la Declaración Nostra Aetate del fecha 28 de octubre de 1965.
Ella sostiene:

Como afirma la Sagrada Escritura, Jerusalén no conoció el tiempo de su visita, gran parte de los Judíos no aceptaron el Evangelio e incluso no pocos se opusieron a su difusión. No obstante, según el Apóstol, los Judíos son todavía muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Apóstol espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y "le servirán como un solo hombre" (Soph 3,9).

Entre otras cosas esto significa que el Pacto entre D’s y Su Pueblo, no ha caducado, la Alianza, entre D’s he Israel, no terminó en la Cruz, como solía sostener tradicionalmente la Iglesia, lo cual ha de tener para la Doctrina católica, implicancias que, sería bueno se pongan a analizar con mayor profundidad.
El texto, sencillo, es además un fuerte cambio de actitud, de la Iglesia Católica en su relación con los judíos a los que señala como hermanos mayores del cristianismo y agrega:

Además, la Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres, consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos.

Lamentablemente, éste pasaje, ha sido olvidado por el actual Sumo Pontífice, ya que al restituir, la liturgia latina, reinstala oraciones como la del Viernes de Semana Santa, 8ª intención dice:

Orémus et pro pérfidis Judæis, ut Deus, et Dóminus noster áuferat velámen de córdibus eórum: ut et ipsi agnóscant Jesum Christum Dóminum nostrum

Oremos también por los pérfidos judíos, para que Diós Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor.

Esta primer parte de ésta 8ª intención, es una de las piedras angulares del antisemitismo tradicional, que sostiene que los judíos somos duros de corazón, de aquí provienen las expresiones antisemitas del Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores (de Venezuela): Nicolás Maduro, el adulón del déspota había sostenido que los judíos del mundo debían tocarse su corazón y condenar las acciones de Israel. Con ello y sin ahondar en la Historia, podemos comprobar, muy rápidamente, lo negativo de oraciones de éste tipo dentro de la liturgia católica.
Pero vayamos a la segunda parte de ésta 8ª intención del Viernes de la Semana Santa Católica:

Omnípotens sempitérne Deus, qui éitam judáicam perfidiam a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obæcatíone deférimus; ut ganita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur: Per eúndem Dóminum

Oh Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas de tu misericordia a los pérfidos judíos: oye las plegarias que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, para que, reconociendo la luz de tu verdad que es Jesucristo, salgan de sus tinieblas: Por Jesucristo Nuestro Señor.


Aquí, además de llamarnos traidores, (habría que preguntar ¿a qué o quién? Pues seríamos traidores si olvidáramos la Torah y lógicamente a D’s y no a ningún ser humano mortal) como decía, además de llamarnos pérfidos y calificarnos de ciegos, ante lo que ellos creen la luz de la verdad, pretenden salvar nuestras almas, sacándonos de las tinieblas, en las que según creen, nosotros estamos. Bueno; si estar en la Luz, implica compartir el nivel con sujetos como Williamson y Ratzinger, francamente paso, muchas gracias por la preocupación, pero mejor se dan una vueltita, se toman un Té de Tilo y a otro perro con ese hueso y todo ello sin entrar en la Historia.

Esta misa latina, con oraciones como la señalada de Viernes Santo, contradicen categóricamente el espíritu y la letra de Nostra Aetate y delata, a su vez, los resabios antisemitas del ex miembro de las Juventudes Hitlerianas y actual Pontífice de Roma, a menos que sus intenciones hayan sida más terrenas que Doctrinarias. Si éste fuera el caso, lo que no sería nada sorprendente si tomamos los tiempos con los que se mueve la Iglesia. Resultaría que la reinstalación de la Misa Latina, ha sido un paso de la Iglesia, para acercar posiciones con los lefebvristas y evitar una separación religiosa completa con ellos.

Personalmente tiendo a creer más en la segunda opción, más que en la primera, aunque no descarto ninguna.

Ahora bien, con motivo de las observaciones de Angela Merkel, el presbítero Guillermo Marcó cofundador del Instituto para el Diálogo Interreligioso sostuvo que las declaraciones de la Canciller han sido “extemporáneas”, que “el tema de la excomunión es por un problema interno de la Iglesia, no tiene nada que ver con el antisemitismo”.

Paremos aquí un minuto. Nada de extemporaneidades, pues el levantamiento de la excomunión es reciente, y sólo por rechazos de la Comunidad Judía del Mundo, y en especial de Israel, la Iglesia salió a condenar nuevamente la Shoá, de no haber existido esas protestas, de seguro que mutis por el Forum. Y si la Canciller insiste, es por que no bastan las palabras para borrar lo que hacen las acciones. Hemos señalado brevemente, el contenido de Nostra Aetate y en dicho contenido, vemos que se hace mención específica del Pueblo de Israel, por tanto, toda vez que un aspecto interno de la Iglesia, afecta de una u otra forma al Pueblo de Israel, es lícito que quienes somos judíos, alcemos nuestras voces para decir lo que pensamos y creemos. Por tanto, las afirmaciones del Presbítero, relativas a que se trata simplemente de cuestiones internas de la Iglesia, no son tan reales como los textos de la propia Iglesia Católica ponen en evidencia, y recalquemos, que se nos señale como pérfidos, duros de corazón y ciegos, es, mal que le pese al Presbítero, antisemitismo.

Sobre negar la shoá, por parte de Williamson sostuvo que:

Además, es ir contra la historia. ¿De qué sirve que alguien niegue la historia? Vasta con que cualquiera vaya a ver un campo de concentración y vea que las cosas están ahí y el horror de lo que fue eso para no poder negar la evidencia

Bueno, lamentablemente, no todo el mundo puede hacer una excursión a Polonia y visitar los campos de concentración. No todos pueden darse una recorrida por Yad Vashem. Acordemos, que la inmensa mayoría de la población mundial con capacidad para acceder a niveles educativos adecuados, no pueden acceder a la Historia de la shoá, si no es a través de libros, y si hay dos libros, uno que dice que la shoá no fue tal y otro que dice que sí lo fue, las probabilidades que se acepte una u otra versión, varían conforme a la capacidad del lector, a sus propios preconceptos, a su ámbito social, y a los referentes sociales que sobre él influyen. Un sacerdote de la categoría de Williamson, no es Pepe Argento, a la hora de opinar, ni va a lograr la misma audiencia y credibilidad del bueno de Pepe. La situación se torna mucho más grave y preocupante, cuando se suma a la consideración, a toda la población que no puede acceder a niveles educativos adecuados, o directamente, no pueden acceder a niveles educativos, pues la influencia de los Pepe Argento, tal vez por estar en TV, se incremente un poco, pero la de hombres como Williamson, se incrementa a niveles desproporcionados, toda vez que el prestigio que sus posición le otorga, sirve como catalizador de las opiniones de quienes no pueden formarse a propia por falta de recursos.
Señalado todo esto, cabe preguntarse cuál es la posición final de la Iglesia. ¡Es la posición de Nostra Aetate? ¿La de hombres como Juan Pable II? ¿O la de la Misa Latina y los retrógrados como Williamson?
Son preguntas que con claridad la Iglesia debe responder, si sus deseos de continuar el diálogo interreligioso, son honestos.

4 comentarios:

  1. Me parece un blog muy bueno. Ciertamente, todo lo que sea para defender la verdad es poco.

    Permíteme sin embargo, dos meras puntualizaciones (o si lo prefieres, opiniones):

    1ª Podrás encontrar fotos de Joseph Ratzinger vestido de Nazi... como podrías encontrar las de cualquier niño de su edad; la pertenencias a las HJ era obligatoria, como obligatorio es en todas las dictaduras (como español y entrado en años, puedo dar fe de ello) que desde muy tierna edad, los niños se integren en el "engranaje" que gobierna. Ello no demuestra que fuese Nazi -además, no era más que un crío- sino que tuvo la mala suerte de vivir en su infancia los horrores del Nacional Socialismo en sus propias carnes.

    2ª No veo mal(¡bueno! comprenderás que así sea, ya que soy católico)las Misas Latinas ni la readmisión de Williamson y demás, siempre que hagan pública renuncia de ideas tan tremendas como las suyas. Obviamente, la posición de la Iglesia no es la de gentes como esas ni lo fue en el pasado, ayudando en la medida de las escasas posibilidades que un Estado totalitario como era el III Reich le permitía.

    Te recomiendo vivamente la lectura de un libro titulado "un rabino habla con Jesús", de Jacob Neusner -que por cierto, salió en defensa de Benedicto XVI (ver aquí) en relación con el tema de la supuesta ruptura entre Judaísmo/Catolicismo- que es de una humanidad desgarradora.

    Déjame, por último, animarte a seguir con la lucha que no pocos gentiles libramos también a vuestro lado.

    Saludos liberales.

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  2. Estimado Rabbateur:
    Francamente no coincido con tus observaciones, pues, para el ingreso a las Juventudes hitlerianas, incluso durante la etapa de ingreso obligatorio, era menester aprobar una serie de ejercicios físicos, primero y luego jurar lealtad a Hitler. Vale decir, si uno tenía la convicción de que estaba mal ingresar, podía fallar ex profeso los exámenes de admisión.
    Por otro lado, hay que señalar, que es aparentemente cierto que Ratzinger fue forzado a ingresar, pero no por voluntad del Estado Alemán, sino por disposición del cardenal de Munich, Friedrich Wetter, lo cual deriva en una conclusión lógica, si es un Cardenal de la Iglesia Católica, la que lo obliga a ingresar ¿Qué hay que temer? ¿Por qué el Estado Nazi no utilizaba sus propios mecanismos de coacción para forzar los ingresos? ¿Era la Iglesia Católica en Alemania un brazo reclutador de voluntades Nazis? Éstas son simples preguntas que surgen a partir de las propias afirmaciones de miembros de la Iglesia y de los documentos del Vaticano.
    Hay que recordar, además para tener una idea de contexto, que quienes más apoyaban a Hitler, eran los jóvenes, de hecho, una de las razones que explican la demora alemana en la aplicación de la Solución Final en Dinamarca, se relaciona con la edad promedio de los soldados alemanes que ocupaban el país. Es importante recordar, además, que el 80% de los miembros de las Juventudes Hitlerianas mueren en la defensa de Alemania, principalmente en Berlín y ciudades vecinas, y muchos actos de heroísmo le son atribuidos a éstas. Es lógico y razonable, darse cuenta, que un porcentaje de bajas tan elevado y los muchos actos de heroísmo recopilados, no pueden ser producto de jóvenes que han sido forzados a ingresar a éste cuerpo nazi.
    Podemos entender que Ratzinger no fuera un joven con un poder de discernimiento que le permitiera reconocer, que aquello que era vanagloriado por toda su sociedad, e incluso, a vista de las pruebas, por el propio estamento superior de la Iglesia Católica en Alemania, estuviese verdaderamente mal. Una explicación en éste sentido, me resultaría mucho más creíble, que la del reclutamiento forzoso, por parte del Cardenal Wetter.
    Dice usted además, que ello no lo convierte en culpable. Tampoco estoy del todo de acuerdo, pues, aun cuando no pudiera discernir en determinados niveles, toda vez que un régimen exalta la necesidad de eliminar a una parte de su sociedad se ponen en juego otro tipo de valores morales. Sophie Scholl, supo diferenciar esto a edad similar a la de Ratzinger, cuando ingresó a las Juventudes Hitlerianas y desde ese momento, ésta también joven mujer, se opondrá al nazismo, algo que desde ya no quiso o no supo hacer Ratzinger, tal vez cegado por el prestigio que ante él podía tener un hombre como el Cardenal Wetter.
    Esto nos lleva a los elementos que han hecho del nazismo, una ideología admitida dentro de Alemania. Y uno de esos factores, se relaciona con el antisemitismo tradicional. Son muchos los estudios que señalan las profundas relaciones entre el antisemitismo tradicional cristiano y e nazismo. La Misa latina, nos califica de pérfidos, de traidores, de ciegos, de insensibles. Cambiemos las cosas, imaginemos que los perseguidos por éstos conceptos fueran la minoría cristiana, a manos de una mayoría judía, que les adjudica los mismos adjetivos ¿le caería en gracia una hipotética Misa Hebrea que hablara de los pérfidos católicos? Seguramente que no.
    Como las vinculaciones entre el antisemitismo tradicional y el nazismo no son pocas, el hecho del reestablecimiento de la misa latina, resulta peligroso, no para usted que es católico, pero sí para mí, a vista de los acontecimientos históricos. Por ello, por que tengo derecho a defenderme, tanto a mí como a los míos, he de criticar a la Iglesia en éste punto.
    Por otro lado, el hecho de que el mismo hombre que perteneciera, de una manera dudosamente forzada, a las Juventudes Hitlerianas sea el que reinstala la evidentemente antisemita Misa Latina y luego levanta la excomunión al confeso antisemita y negacionista de Williamson, pone seriamente en duda, el rechazo que Ratzinger dijo tener en su juventud por el nazismo, de hecho, las medidas adoptadas, fortalecen la idea de que él, no ha sido obligado a ingresar a las juventudes hitlerianas, sino que ese ha sido su, a vista de sus disposiciones prácticas, verdadero deseo juvenil.
    Lo que pueda decir, el Rabino Jacob Neusner, sobre las relaciones generales entre el judaísmo y Ratzinger, me tiene muy sin cuidado, gracias a D’s, el judaísmo no es verticalista como la Iglesia Católica y cada comunidad puede hacer sus propias interpretaciones, sus propias lecturas. Esta libertad que gozamos religiosamente los judíos, nos permite y empuja a pensar por nosotros mismos y a no tener temores de ninguna clase a la hora de criticar a cualquier miembro del Pueblo de Israel, sea éste un Gran Rabino o no.

    Un fuerte abrazo y agradezco sus críticas, aunque, como verá no coincido con ellas.

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  3. Saludos de nuevo.

    No intento justificarle; a decir verdad, nadie sabe qué pasaba por la cabeza de Ratzinger. Pero como español y entrado en años imagino el por qué: era casi obligatorio. Yo mismo aún y como reliquia guardo mi camisa azul, que vestí en mi época estudiante. Era la vestimenta falangista con la que, cuando tenías ciertos años, te hacían vestir. Y puedo asegurar que como yo, muchos; incluso, y aunque quieran olvidarlo (yo no; no tengo por qué), algunos miembros de mi misma edad o mayores del actual Gobierno socialista. No nos convertimos todos los jóvenes en falangistas ni "adictos al Régimen". Simplemente, era lo único que entonces se podía hacer o como poco, lo que haciéndolo te ahorraba muchos problemas.

    Las Misas tradicionales no tienen de anti-judío nada; ¡bueno! a no ser que el latín lo sea intrínsecamente. Al menos yo no se lo encuentro. El latín antes era la lengua vehicular de la cultura en occidente. De hecho, las universidades se llamaban así porque cualquier occidental podía ir a estudiar a cualquier universidad porque la enseñanza era en latín. De ahí su nombre.

    Saludos liberales.

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  4. Las misas tradicionales tienen expresiones antisemitas. En el misal latino, para la oración de viernes santo y lo cito en latín dice:

    Orémus et pro pérfidis Judæis, ut Deus, et Dóminus noster áuferat velámen de córdibus eórum: ut et ipsi agnóscant Jesum Christum Dóminum nostrum

    Oremos también por los pérfidos judíos, para que Diós Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor.

    Omnípotens sempitérne Deus, qui éitam judáicam perfidiam a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obæcatíone deférimus; ut ganita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur: Per eúndem Dóminum

    Oh Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas de tu misericordia a los pérfidos judíos: oye las plegarias que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, para que, reconociendo la luz de tu verdad que es Jesucristo, salgan de sus tinieblas: Por Jesucristo Nuestro Señor.

    Llamarnos ciegos; traidores; duros de corazón, sólo por que no creemos en lo que ustedes creen, es insultante.
    Podría decir, si me comportara como ustedes, falsos; serviles de manos muertas (como gusta decir al liberalismo dieciochezco) y muchísimas cosas más. Podría afirmar que tergiversan la biblia, la cual no han sabido tampoco traducir del hebreo al griego y de allí al latín, etc, etc, etc. Si hiciera eso, estaría haciendo lo que la Iglesia hace con la misa latina ¿Habría luego derecho a queja?
    Por otro lado, el teólogo Hans Kung, señaló que Ratzinger sabía desde antes de ser nombrado Benedicto XVI, del antisemitismo de los miembros del grupo lefebvrista, pese a ello, les levanta la excomunión, pese a que siguen rechazando el Vaticano II, y recordemos que allí figura Nostra Aetate y se quita la misa latina por ser contraria a Nostra Aetate, les levanta la excomunión. Si no es por su militancia antisemita, ya, ¿cómo se explica que los mismos lefebvrianos hayan ya expulsado de su congregación a uno de los obispos antisemitas y el Papa no haya hecho nada en concreto aun?

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